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26 noviembre 2011

La OTAN mata a veinticinco militares paquistaníes

Ahora vendrán con aquello de los daños colaterales. Cosifican a las personas, cuando no son de los suyos, como nadie. Todos los soldados que caen de la OTAN, sean estadounidenses, ingleses, italianos, españoles o de cualquier nacionalidad que la integra, son condecorados, tratados como héroes, con medallas de honor. Víctimas de la democracia.

Mientras tanto, ahí quedan veinticinco muertos más, tratados como daños colaterales. Veinticinco soldados de Paquistán fulminados en la guerra de Afganistán. Son cosas de la guerra. Cuestiones menores. Al fin y al cabo se trata de “salvar a millones”, dicen, qué más da si caen unos pocos.

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Ésta es la OTAN. Ya sabemos que actúa por interés, que quien manda, por mucho que la integres varios países es el Tío Sam. Su pretensión en cualquier invasión no tiene nada que ver con los derechos humanos y la democracia o con la liberación de la población local, por mucho que suelten siempre la misma patraña. A las pruebas me remito.

Un portavoz paquistaní ha declarado que helicópteros de la OTAN han ejecutado un bombardeo sin provocación alguna y de forma indiscriminada contra un puesto de control en territorio paquistaní a dos kilómetros y medio de la frontera con Afganistán, habiendo matado a veinticinco soldados.

Aquí no ha pasado nada. En definitiva qué son veinticinco paquistaníes. No tiene importancia. Un fallo es un fallo, tampoco hay que exagerar.

Y allí siguen, dicen que se irán, y no se mueven. Mientras, siguen con su fuego amigo, matando aliados y perdiendo la batalla contra los talibanes y las tribus afganas. Su fruto en esta guerra: un gobierno títere, una falsa democracia, una futura rendición ante los talibanes y muertos, muchos muertos. Todo lo que han conseguido. Pero ahí siguen, orgullosos, “defendiendo la democracia y los derechos humanos”.

Filibusteros insensibles, hambrientos de poder, mentirosos insaciables, ahí quedan, despojando de lo que tienen a los invadidos y todo ello sin el menor pudor y en nombre de una supuesta libertad.

Esta OTAN es una organización al servicio yanqui que sólo sirve para conseguir beneficios económicos y geopolíticos a costa de guerras injustas, sin que cuenten para nada los ciudadanos de los países invadidos. Y si mueren, no pasa nada, recordemos que son fruto de un error, un error involuntario, simples daños colaterales.

Salud y República

06 octubre 2011

¿Cómo se llama el escudo antimisiles de la OTAN?

Pues sí señores hemos pasado del “OTAN, de entrada no”, al “Ya hemos pasao” del escudo antimisiles.

Porque España, esa España pobre, esa España en crisis, esa España añeja con ancianas condesa casaderas, esa España de peineta y pandereta acaba de entrar entre las grandes potencias militares, aunque “no haya pa’ alpiste”.

Sí señores, había que terminar el reinado zapateril con otra bomba, y ésta es casi de verdad, nos ha metido entre la élite bélica del mundo. Casi nada, y eso –a pesar de la ceja— sin pestañear. Y es que el patrón americano les ha puesto firmes, y aquí estamos. ¿Quién se atreve a contradecir a los yanquis?

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Desde luego Zapatero no. Recordemos que este escudo estuvo ideado para “defenderse” de Rusia, fundamentalmente, luego, como Rusia se cabreó, se cambió y ahora resulta que nos estamos defendiendo de Irán. O sea, EE.UU., Polonia, Rumanía, Holanda Turquía y España contra una posible intervención de Irán. ¿Hay quién se crea esto? ¿No será para jugar a los soldaditos y de paso gastar en armamento y seguir los pasos del gran jefe americano? ¿No se tratará de ampliar la presencia norteamericana en otros países como vigías del mundo?

Este era el juguete que más quería Bush, sí, George W. Bush, el genocida. Y aquí estamos, haciendo el caldo gordo a esta estupidez que consiste en creerse que le pueden atacar a uno, cuando el posible agresor es una hormiga y el agredido un elefante. Pero, el elefante también tiene derecho a sueños nobles y guerreros. Y sobre todo, su industria armamentista está frotándose las manos.

Y yo que creía que estábamos en crisis, debo ser un iluso. Hay dinero, si señor. Porque esto no va a salir gratis. No. El presidente en camilla, ya ha dicho que esto va a producir mil puestos de trabajo, pero no nos ha contado cuánto nos va a costar, porque seguro que con ese dinero se podrían crear muchos más.

A lo mejor, cuando habla de mil nuevos puestos de trabajo se refiere a los mil marines estadounidenses que vendrán a Rota, a militarizar más la zona. O también al personal de los buques de guerra americanos, que vendrán por esta operación y que se pasearán por aguas gaditanas.

Se trata de ayudar a mantener la hegemonía yanqui por el mundo y aplicar la política del miedo que tanto rédito le da a USA.

Recuerdo que hace ya unos añitos, cuando uno quería saber el precio de algo, le decía de forma cómplice al dependiente: Esto, ¿cómo se llama?

Está claro que esta operación no tiene nombre conocido. Un gasto innecesario que no conoceremos nunca porque ahí están unidos los dos grandes partidos, como siempre ocurre en cuestiones de obediencia debida, que viene del exterior. Una cesión más de nuestra soberanía a EE.UU, en nombre de la OTAN.

Además hay otra razón, importante. Hay que resarcir a la Sra. Chacón, ministra del ramo, de haberla separada de la carrera de la candidatura y esta puede ser una buena compensación. Hay que mirar al futuro, y el futuro próximo parece un túnel sin final, pero cuando llegue la luz, Carme Chacón estará preparada para ser la nueva líder socialista. Al tiempo. Mientras, este escudo puede servir para que la devuelva esa autoestima que había medio perdido creyéndose heredera del trono.

En fin, aquí los paganinis no podemos terminar de entender que con grandes carencias, y los recortes que están haciendo tambalearse al Estado del Bienestar, se apueste por gastar en algo superfluo, evitable y rechazable. Y eso nos ocurre porque en vez de gobernantes tenemos súbditos, y ya sabemos de quién.

Por cierto si el candidato Rubalcaba está hablando de claridad y transparencia, de hacer propuestas y contar cuánto cuestan y cómo financiarlas, podría decirle a su amigo Zapatero que nos dijera cuánto cuesta, de verdad, esta broma. Pero claro, él no es de este gobierno y si lo fue, ya no se acuerda.

Salud y República

23 agosto 2011

Libia ya es casi nuestra ¡Viva el petróleo!

Parece que se aproxima el momento. Se anuncia la caída de Gadafi de un momento a otro. Pero ¡ojo! hay quien está vendiendo la piel del oso antes de cazarlo. De momento el hijo que decían prisionero, el heredero del trono, no ha sido detenido como se decía. Y de Gadafi, poco se sabe.

Estamos cerca del día después, y ya se están preparando los buitres carroñeros para recoger lo más sabroso de esta guerra. El pastel a repartir no es peccata minuta, se trata de 1,6 millones de barriles diarios, el 2% de la producción mundial.

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Ya están los rebeldes ofreciendo a los países invasores el oro negro, en agradecimiento. Ha comenzado la “iraquización” de Libia. El post-gadafismo es una incógnita, aunque sin embargo, existen razones para echarse a temblar. Razones que son experiencias anteriores parecidas, donde USA, seguida de las potencias aliadas, han invadido países, con la excusa de liberar al pueblo, y todavía después de varios años siguen en situación lamentable, hablo de Irak y de Afganistán, por ejemplo. De los que sólo USA, su industria bélica, y alguno de los países que acompañaron la invasión como el Reino Unido, han sacado provecho de la ocupación.

Porque aquí de lo que se tenía que hablar es del camino que debe seguir el pueblo libio para democratizarse, pero, una vez muerto el perro, lo que interesa y de lo que se habla entre las potencias invasores es de repartirse el pastel. De entrar a saco, como se hizo en los otros países, dejando lo de la democracia para quién sabe cuándo.

Italia está frotándose las manos y ya ha anunciado que el ENI, la empresa nacional de hidrocarburos, será la primera empresa en Libia. De USA no digamos nada, siempre se lleva la parte del león, cuando de desvalijar un país se trata, y España ya anunció que REPSOL está preparada para empezar a funcionar en el país conquistado.

Hablan de un año para recuperar la producción de petróleo, anterior a la invasión, eso es lo que importa, los pasos para hacer de Libia un país democrático, no es lo prioritario. Lo primero es lo primero. Y es que donde entra el Atila yanqui, el país queda a merced de su conveniencia. Y lo que ha llegado no es la hora de la democratización de Libia, sino de repartirse su botín.

Ahora veremos cómo se desarrollan los hechos y se repetirá hasta la saciedad que Libia se ha deshecho de un tirano –lo que es verdad—, pero sin trazar el camino necesario para que este pueblo sea libre y democrático en el menor tiempo posible.

Qué tristeza ver el plumero a la Comunidad Internacional, y que ese plumero esté manchado de sangre y de petróleo.

Salud y República

20 junio 2011

Rumbo a Gaza: La II Flotilla de la Libertad

Está preparándose para salir, lo hará en pocos días. Y su singladura significa una acto de solidaridad y de ayuda para con el pueblo palestino.

Hace poco más de un año, la primera flotilla fue atacaba bárbaramente por Israel, antes de llegar a su destino, que asesinó a nueve de sus tripulantes. Esta acción criminal no fue castigada y, este año, Israel ya se prepara para evitar, de forma violenta, que la ayuda llegue a Gaza.

Rumbo a Gaza

Desde los organizadores de la flotilla se ha enviado cartas a la ONU, a otros entes internacionales y a gobiernos de países del primer mundo para solicitar ayuda. Para que puedan comprobar que en la flota no va sino material humanitario, que servirá para ayudar al pueblo palestino a paliar ese injusto bloqueo, que les hace padecer hambre y miseria. Y como tal, no puede prohibirse por ningún Estado miembro que llegue a destino. No hay ninguna ley que prohíba llevar ayuda humanitaria a países necesitados.

A tal efecto, se ha pedido ayuda también al gobierno español, que la ha negado. Este gobierno nuestro que tiene tropas destacadas en Afganistán, Líbano y Libia y que dice estar  apoyando acciones humanitarias, es incapaz de ayudar a parar el genocidio de Israel para con el pueblo palestino. A la solicitud de que se garantizara la seguridad de la flota, ha dado la callada por respuesta.

Se trata de intentar romper el bloqueo al que Israel ha sometido el pueblo palestino, después del genocidio perpetrado en enero de 2009 que costó la vida a 1500 palestinos, la mayoría civiles. Se trata de hacerles llegar alimentos y otras mercancías humanitarias para que puedan paliar, en parte, la miserable supervivencia a la que se ven sometidos.

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La resolución 1860 del Consejo de Seguridad de la ONU, en su punto 2, solicitaba que se asegurara el suministro y la distribución sin trabas de la asistencia humanitaria, incluidos alimentos, combustible y tratamiento médico, en toda Gaza. Lo que el Estado sionista denegó y deniega, pasándose por el arco del triunfo todas las resoluciones de la ONU, con la connivencia de USA y de los demás países que lo permiten.

Hay que obligar al Estado de Israel  a cumplir con las regulaciones internacionales, y eso está en manos, fundamentalmente, además de los propios israelíes, de Obama y Cía, que está atrapado por el lobby judío norteamericano.

Pronto veremos el resultado y ojalá que esta flotilla de la paz y la libertad pueda llegar a puerto y así cumplir con su cometido: Ayudar a un pueblo sometido con su solidaridad y la ayuda humanitaria. Si no es así, se puede perpetrar otra masacre de Israel, de la que el estado sionista ya tiene gran experiencia, y de la que serán corresponsables USA y los países que les han denegado ayuda.

Salud y República

09 mayo 2011

La OTAN, una organización humanitaria

Claro, ya sé que es irónico, que el fin de la OTAN no es ser humanitaria, pero lo que tampoco debería ser es una organización deshumanizada, incapaz de ayudar a unos pobres inmigrantes subsaharianos, a los que ha dejado morir.

Ser inmigrante es un mal mayor en Europa. Sus derechos humanos se conculcan: murallas físicas, fronteras inexpugnables, deportaciones, imposibilidad de obtener papeles, y además viene la OTAN y les remata.

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Seguro que no pasará nada, excusas, el hecho de dejar morir a decenas de inmigrantes, no tiene la menor importancia. Al fin y al cabo, son eso, simples inmigrantes, nada comparados con los responsables de la OTAN, esos que decidieron no tomar acción, esos que desde sus despachos dejaron pasar el tiempo hasta que sesenta y un inmigrantes, después de dieciséis días con su embarcación a la deriva, murieron de sed y hambre. Y todo eso, a pesar de que desde el primer día, la OTAN conocía su existencia.

Y es que la carne de inmigrante está a precio de saldo. Mientras, estos generales y militares de la OTAN engordan su culo en un sillón, con sueldos de oro, organizando la próxima guerra.

Estos responsables canallas han cometido un delito por el que deberían ser juzgados y condenados a cadena perpetua. Esto ha sido ni más ni menos que un asesinato colectivo cometido a sangre fría. Gentuza que no sólo es inhumana sino que se ha saltado la ley, que obliga a asistir a cualquier llamada de socorro.

Once salvaron sus vidas, gracias al apoyo de la policía local de Lampedusa, de habitantes de la isla, miembros de ONG y periodistas que formaron una cadena humana. Mientras, la OTAN estaba en otras tareas más importantes, como por ejemplo en una guerra maldita como la de Libia, en la que todos los días matan civiles indefensos. ¡Porco mondo!

Salud y República

04 abril 2011

Daños colaterales y los que corresponden

Las guerras son así. Siempre se pierde. Al menos así pensamos los que creemos en la vida humana. Y ocurre lo que ocurre. No falla.

Sin querer, o sea como le pasó a Couso en Irak, como está ocurriendo cada dos por tres en Afganistán o Irak, la vida vale bien poco. Tan poco como las indecencias políticas y militares, y la suerte permitan.

Porque estar en contra de las guerras, es estar también en contra de esto o de esto otro. Y no excusarse en daños colaterales, como si se hubiera roto un vaso. Irak, Afganistán y ahora Libia. Países donde se ensayan tácticas y estrategias militares, donde se prueban armas mortíferas. Los daños colaterales son “un precioso eufemismo para evitar usar crímenes de guerra”. no a la guerra

Suma y sigue, y no pasa nada. Los muertos quedarán en el olvido. Y a otra cosa, mariposa. O mejor, a otra guerra, aún más perra.

Oiremos un atentado, un ataque, un error. Así funcionan los grandes, con muertos ajenos, sean o no sean de los suyos. Porque lo único suyo que hay en las guerras son intereses económicos y de poder. Ni más ni menos. Todo lo demás excusas para justificar lo injustificable.

Dicen, los listos, los de siempre: “Para ganar la paz, hay que hacer la guerra”. Y no, la paz que buscan es la de manejar las riquezas de los demás, la de venderles armas, la de mirar a otro lado cuando se conculcan derechos humanos, la de someter a un pueblo contentando a sus gobernantes. La del “ande yo caliente, ríase la gente”.

Para ganar la paz hay que extender la paz: con la justicia, la libertad, la solidaridad, los principios democráticos y los derechos humanos por el mundo.

La experiencia nos dice que las guerras no provocan la paz sino victorias y derrotas, con lo que conlleva: muertes, represiones, exilios, todo por expolios e intereses geopolíticos y económicos.

Razones que, para mí, son suficientes para gritar con fuerza, en Libia y en cualquier sitio: ¡NO A LA GUERRA!

Salud y República

20 marzo 2011

¿Por qué no estoy a favor de la intervención en Libia?

Entiendo perfectamente que esta cuestión sea controvertida. De hecho, amigos blogueros de tendencia ideológica similar, tienen puntos de vista contrarios. Nunca he escondido mis opiniones y desde luego no lo voy a hacer ahora.

Se trata de una agresión de un gobierno a su pueblo, lo que hace que ante lo violento que pueda resultar una invasión, haya amigos que vean que es una solución para evitar más muertes. Pero, ¿lo es? Yo creo que no.

Los condicionantes de la participación es verdad que no son como en Iraq, una mentira urdida —las famosas armas de destrucción masiva-- como excusa. Además hay una resolución de la ONU, pero también la había en Afganistán y ahí está el resultado. Mientras que el amigo americano y sus aliados hablan de misión de paz, de ayudar a democratizar el país, hay que estar ciego para no ver que en Afganistán el opio y en Iraq el petróleo han sido elementos decisivos para la invasión. Que se lo pregunten a las multinacionales farmacéuticas y petroleras.

Además, ¿Es lícito gastar armas en una invasión donde el invadido cuenta con armas que le ha vendido en invasor? No es un trabalenguas. Es una vergüenza hipócrita.

Pero, miren ustedes, ni tan siquiera esas cuestiones económicas tan fundamentales son el argumento de más peso para mi oposición a la invasión. Por encima de todo está la vida. Y a ello me acojo, es mi primera enmienda. Y la razón mayor, es que creo que basándome en la experiencia histórica, se puede ver que donde mete la cuchara el amigo americano, no vuelve a crecer la hierba (lo de coalición internacional puede quedar muy bien, pero no nos engañemos, quien manda es USA, y los demás son acólitos que le siguen sin pestañear). Pensemos en las dos últimas invasiones Irak y Afganistán, con atentados día sí y día también, donde mueren todas las semanas decenas de civiles, incluidos niños, sin olvidar que no se avanza en derechos humanos y democracia, porque realmente no importan.

Guerra Libia

¿Y si mañana ocurre en Bahrein, Yemen, Argelia, Marruecos, Qatar o Arabia Saudí –sitios donde ya ha habido represión criminal contra manifestaciones populares, sobre todo en los dos primeros países— lo mismo que en Libia?, tendremos que invadirlos a todos, porque se está creando un precedente que debería servir para todos.

¿Por qué no se les presiona cuando hay tiempo? ¿Por qué se les sigue vendiendo armas?, ¿Por que no evitamos que luego se encuentren razones para intervenir? Basta ya de bromas.  Lo demás lo dice la experiencia, y la experiencia, por hablar sólo de las últimas invasiones, me habla de Afganistán y de Iraq. ¿Alguien, de verdad, cree que se han solucionado los problemas interviniendo en esos países? El resultado: no hay democracia, más muertos, las mujeres siguen aplastadas, los derechos humanos por los suelos.

El día que se presione de verdad a los dictadores para que dejen paso a la democracia, el día que hayamos intentado acabar con esta pléyade de sátrapas antes de que estalle su país, el día que dejemos de vender armas a todos los países con regímenes dictatoriales, el día que no se escondan intereses espurios, el día que no se actúe con hipocresía y cinismo, ese día si fuera necesario me plantearía una necesidad armada. Mientras que sea la realpolitik la que mande, y ésta actúe como actúa, que no cuenten conmigo.

Todos mis respetos a los que de buena voluntad creen que es necesario esta intervención, pero la experiencia histórica me dice que están equivocados, que es peor el remedio que la enfermedad. ¡Ojalá que me equivoque!

Salud y República

P.D. La ilustración la he obtenido de Guanarteme

23 febrero 2011

Lo que el 23-F se llevó

Se dice que la transición fue un ejemplo pacífico donde se encontraron las dos españas. Donde se solucionó esa quiebra que abrió la guerra civil, uniendo a todos los españoles.

Esa es una versión, muy extendida, que comparten la mayoría de los políticos y de los medios de comunicación. Sin embargo, yo lo veo de otra manera. La transición fue muy beneficiosa para los franquistas y sus herederos, empezando por el rey. Ellos salieron indemnes de tanta actuación criminal e impune. Mientras, se abrazaba una constitución pacata y con grandes déficits democráticos.

La transición dejó cuestiones abiertas, por aquello de no romper con el pasado y ser continuista. La monarquía, las relaciones con la Iglesia, la ley electoral, la amnistía a los franquistas, el olvido de los “vencidos”, fueron parte de un precio que se pagó por no correr riesgos involucionistas. Precio muy alto.

Y, a pesar de ello, llegó el golpe del 23-F. Hay quien se atreve a decir que el golpe del 23-F fue eficaz pues logró cerrar la transición. 23f

Los militares golpistas consiguieron rebajar las expectativas democráticas y que se pararan proyectos que estaban previstos.

Ni la Constitución primero, ni el 23-F, después, se llevaron el franquismo. Sin Franco, todavía hoy, afortunadamente en menor medida, sentimos el peso de esa ideología. Lo que se viene en llamar el franquismo sociológico, está presente.

Si corta se quedó la transición, el 23-F culminó con el triunfo de los herederos franquistas, pues a pesar de haberse parado, provocó el pánico entre los políticos, lo que hizo que sus consecuencias se hayan pagado a plazos, en leyes regresivas y en operaciones imprevistas.

Basten tres ejemplos, la LOAPA –la ley que ponía en marcha el proceso autonómico--, aprobada en junio de 1982 y que se quedo en mucho menos de lo esperado, por temor a los militares ya que, para ellos, era una de las cesiones que más les preocupaba. La reivindicación de la memoria histórica que parecía estar prevista, quedó enterrada durante más de veinte años, hasta que se ha promulgado hace tres, quedándose en un amago de ley de meras intenciones. Y por último, la entrada en la OTAN, ya saben aquello de “De entrada no”, pero que fue sí, lo que se hizo para delicia de los militares, y para hacer más difícil la posibilidad de otro golpe, si estábamos dentro de la alianza.

Así es que mi tesis es que el golpe consiguió frenar gran parte de la apertura prevista y se llevo muchos de nuestros sueños. Decir que fracasó no es cierto. Se puede afirmar que pudo ser peor, mucho peor, pero no es posible negar que obtuvo sus réditos. Réditos que hoy todavía estamos pagando.

Salud y República

07 octubre 2010

Una vergüenza que dura nueve años: Afganistán

Hoy hace nueve años que empezó la guerra de Afganistán. Esa guerra que comenzó con la operación: Libertad duradera, como respuesta a los atentados del 11-S de 2001.

Su objetivo, conviene recordarlo, era la conquista de Afganistán por las tropas americanas e inglesas, en principio –luego se fueron uniendo de otras nacionalidades, incluida la española—, con el fin de encontrar y acabar con Bin Laden y derrocar el régimen talibán puesto que apoyaban a los terroristas de Al Qaeda.talibanes

Bueno pues ayer se ha sabido que el gobierno títere afgano, comandado por Karzai –cuya legitimidad está en entredicho al haber ganado dos elecciones fraudulentas— está pactando el fin de la guerra con los talibanes. Ya me dirán ustedes si para este viaje se necesitaban alforjas.

Bin Laden, desaparecido y sin tener ni idea de su paradero, los talibanes campando por sus lares como si tal cosa, y las tropas extranjeras haciendo un paripé que no sirve para nada y jugándose el tipo. Mientras Al Qaeda moviéndose y actuando con toda libertad.

Bueno, pues ahora a los nueve años, USA y la OTAN se dan cuenta de que no ha servido para nada y tratan de salir, lo más airosos posibles de ese país, que dejarán en manos de quien detentaba el poder a su llegada, los talibanes, sin haber obtenido nada salvo 2219 bajas militares (de las que 94 son militares españoles) y centenares de heridos. Además de miles de muertos y heridos civiles, en su mayoría afganos.Muertos en Afganistán

Si no fuera por el balance tan lamentable y fúnebre de esta guerra, me acordaría de las guerras de Gila, donde los enemigos se intercambiaban armas o se ponían de acuerdo para atacar. O también de José Mota, por aquello de que a esta guerra: “si hay que ir, se va; pero ir por ir”.

Todo esto se veía venir y, sin embargo, mientras algunas potencias han reducido o retirado las tropas allí presentes, en España, como somos más papistas que el papa, hemos elevado la cifra de soldados presentes en la guerra hasta 1579.

Entonces, ¿de qué ha servido estos nueve años de guerra además de para contabilizar muertos y heridos? Pues puede haber varias respuestas:

  1. En el caso de España y otras potencias menores: seguir fieles al gran Imperio, sin mirar si procede o no.
  2. Ensayar armas y aumentar los gastos en armamento para complacencia de las grandes multinacionales armamentística y de los principales Estados exportadores.
  3. Entrar en el mercado del opio, siempre interesante por su rentabilidad.
  4. Poner en acción a los ejércitos, que de no ir a una guerra, cada vez tendrían menos razón de ser.
  5. Reavivar (sobre todo en USA) los instintos nacionalistas e izar la bandera patriótica en lo más alto.
  6. Concentrar todas las fuerzas contra el gran enemigo común y hacer olvidar otras contiendas y otros problemas graves.

En fin, este gobierno español, seguidista de USA y de la OTAN, al que se le ha pedido, desde muchas instancias, que volvieran las tropas afganas, al final las hace regresar con el rabo entre las piernas, de la que llaman “una misión de paz” cuyo balance ha sido de 94 muertos, hasta ahora, y docenas de heridos.

Otra más en el activo de Zapatero, que para cumplir la promesa de la vuelta de tropas de Irak, tuvo que compensarlo enviando tropas a una misión imposible: Afganistán.

Salud y República

P.D. Con lo que el Estado español ha gastado en Afganistán (se calcula que casi 5.000 millones de euros, en seis años), se podría haber evitado bajar el sueldo a los funcionarios, congelar las pensiones y dejar como estaba la ley de dependencia. Pero no me hagan caso, esto debe ser demagogia.