16 marzo 2014

La desastrosa Sanidad de la Cospe

Barbaridades. Desde que la popular gobierna en Castilla-La Mancha se han cometido verdaderos atentados contra la Sanidad Pública. De primer grado y día a día siguen cometiéndose. No olvidemos que el Consejero de Salud de esa autonomía es el ínclito José Ignacio Echániz quien demostró su apego a la Sanidad Privada ya en Madrid, es uno de sus principales teóricos y creyente fiel de sus supuestas bondades nunca demostradas.

Y la cosa empezó con la intención de cargarse las urgencias en más de veinte pueblos por aquello de que no eran rentables y había que ahorrar –naturalmente se trata de ahorrar en euros y no en vidas—. Lo que provocó una indignación generalizada y una movilización importante en dichos pueblos. Al final la Justicia dio al traste con esa medida y Cospe y Cía tuvieron que aceptarlo.

Pero la cosa no quedó ahí. Como se trataba de ahorrar costara lo que costara –aunque fueran vidas—, prosiguieron su camino de destruir la Sanidad Pública. Así es que ningún médico ni enfermero de baja o jubilado ha sido sustituido y los recursos económicos para Sanidad han disminuido un 15%. Pero no pasa nada, salvo que los pacientes que tienen medios se van a clínicas privadas y los otros si tienen suerte y están vivos serán operados en unos cuantos meses, o años. ¡Qué más da!

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Aquella movilidad exterior de la que hablaba la ministra de trabajo, no sólo se aplica a los trabajadores –forzosamente deciden salir del país para encontrar trabajo—, también ocurre con los enfermos. Así, en año y medio, Cospedal y Cía han trasladado a 4000 enfermos de Castilla-La Mancha a clínicas privadas de otras CC.AA. O sea, te meten en una ambulancia, te hacen recorrer decenas de kilómetros y terminas en una clínica privada lejos de tu familia y de tu lugar de residencia. Una verdadera maravilla más de la externalización. Todo para cargarse la Sanidad Pública y potenciar la Privada. Se trata de cosificar a los pacientes, mercancías que se trasladan de un lugar a otro para conseguir el fin perseguido: Acabar con la Sanidad Pública.

Cuando se le preguntó a Cospedal sobre estos viajecitos turísticos ha dicho que es para disminuir la lista de espera. Curiosamente –probablemente ella no lo sepa— en los primeros dieciocho meses de su gobierno las listas de espera han aumentado en 72.000 pacientes (un 100%). Eso sí, cada vez menos sanitarios y con hospitales como el de Toledo con una planta sin abrir por no tener personal.

Por cierto, el hospital de Toledo es un claro ejemplo de cómo hace funcionar la Sanidad Pública la Sra. Cospedal. Las urgencias están abarrotadas y en sus pasillos, puesto que no hay otro sitio, suelen pasar la noche unos veinte enfermos. Los médicos están escandalizados y cansados al no disponer de medios para poder solucionar el problema. En el mes de diciembre dos pacientes murieron en esos pasillos. Gajes del oficio, dirán.

Por otro lado, si el enfermo tiene ochenta o más años, no se moleste, no le van a atender en el hospital de Toledo. Tienen órdenes claras. No pueden perder el tiempo con ancianos, hay que bajar la espera de las urgencias como sea, a costa de lo que sea, no importa el precio que se pague. Se les envía al Hospital geriátrico del Valle, si hay plazas, y si no... Al fin y al cabo, ochenta años son muchos.

¿Dónde puede terminar Castilla-La Mancha? Hoy podemos decir que está prácticamente en la quiebra técnica. Es, después de la Comunidad Valenciana (32,9%) la que más deuda atesora (un 31,6%). Lo que quiere decir que Cospedal tendrá que seguir con sus recortes para pagarla, y naturalmente no va a dejar de incorporar personal de confianza (a dedo) u otros medios de su gobierno, como automóviles, está claro que volverá a meter las tijeras en la Sanidad y la Enseñanza Públicas. ¡Pobres castellano-manchegos! En catorce meses habrá elecciones, veremos si esta gentuza paga sus desmanes.

Salud y República