08 enero 2010

Una humilde lección

A veces nos creemos los reyes del mambo. Pensamos que nuestra civilización es el paradigma al que ha de aspirar todo el mundo, y que las otras culturas son inferiores, incluso como decía un profesor mío de economía –el inferior por el mero hecho de serlo deberá ser severamente castigado—, de coña, que deben ser “civilizadas a la fuerza”. Y esa soberbia nos pierde.

El etnocentrismo es uno de los grandes males de la sociedad, creerse el ombligo del mundo, que se está en posesión de la verdad y que los demás nos deberían envidiar, es un error de primera magnitud que llevado hasta las últimas consecuencias puede llegar a crear conflictos culturales de difícil solución.

Pues eso es lo que hacemos, a menudo, desde este Primer Mundo. Dar lecciones de cultura, de saber estar, de comportamiento, de vida. Error, craso error. Esto hay que desecharlo por principio. En Antropología es la primera lección que se aprende: Nadie es superior a nadie, cada cultura tiene sus cosas buenas y sus cosas malas, y todas merecen respeto. Es obligatorio tener empatía para entender el mundo. Ponerse en el lugar del otro no sólo ayuda, es imprescindible.

Y todo esto viene porque, me ha llegado un email de una amiga –gracias, Carmen, que sé que entras a menudo por aquí—, donde una persona de otra cultura, concretamente se trata de un tuareg, en una entrevista muy jugosa, habla en unos términos que pueden parecernos tan distantes como deseables. La entrevista la hizo hace ya tiempo un periodista: Victor Amela, y tal cual la transcribo:

Entrevista realizada por Víctor Amela a Moussa Ag Assarid:

Tuareg

No sé mi edad: nací en el desierto del Sahara, sin papeles...!
Nací en un campamento nómada tuareg entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad Montpellier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo
- ¡Qué turbante tan hermoso...!
- Es una fina tela de algodón: permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena, y a la vez seguir viendo y respirando a su través.
- Es de un azul bellísimo...
- A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto: la tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados...
- ¿Cómo elaboran ese intenso azul añil?
- Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.
- ¿Por qué?
- Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.
- ¿Quiénes son los tuareg?
- Tuareg significa "abandonados", porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: "Señores del Desierto", nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.
- ¿Cuántos son?
- Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece... "¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!", denunciaba una vez un sabio: yo lucho por preservar este pueblo.
- ¿A qué se dedican?
- Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio...
- ¿De verdad tan silencioso es el desierto?
- Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.
- ¿Qué recuerdos de su niñez en el desierto conserva con mayor nitidez?
- Me despierto con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba... Así hizo mi bisabuelo, y mi abuelo, y mi padre... Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz en él!
- ¿Sí? No parece muy estimulante. ..
- Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas... Y a dejarte llevar por el camello, si te pierdes: te llevará a donde hay agua.
- Saber eso es valioso, sin duda...
- Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!
- Entonces este mundo y aquél son muy diferentes, ¿no?
- Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!
- ¿Qué es lo que más le chocó en su primer viaje a Europa?
- Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro...
- Sólo iban a buscar las maletas, ja, ja...
- Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté... Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua... y sentí ganas de llorar.
- Qué abundancia, qué derroche, ¿no?
- ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso...
- ¿Tanto como eso?
- Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos... Yo tendría unos doce años, y mi madre murió... ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.
- ¿Qué pasó con su familia?
- Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir, y una señora me daba de comer al pasar ante su casa... Entendí: mi madre estaba ayudándome...
- ¿De dónde salió esa pasión por la escuela?
- De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar, y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di. Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo...
- Y lo logró.
- Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.
- ¡Un tuareg en la universidad. ..!
- Ah, lo que más añoro aquí es la leche de camella... Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche, y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra... Aquí, por la noche, miráis la tele.
- Sí... ¿Qué es lo que peor le parece de aquí?
- Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco, y hay ansia de poseer, frenesí, prisa... En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!
- Reláteme un momento de felicidad intensa en su lejano desierto.
- Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor, y el frío no ha llegado, y hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde...
- Fascinante, desde luego...
- Es un momento mágico... Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor... La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al pot-pot del hervor...
- Qué paz...
- Aquí tenéis reloj, allí tenemos tiempo.

(las frases en negrita las he puesto remarcado yo).

Una entrevista jugosa y aleccionadora. Y ahora díganme, ¿cualquiera de nosotros es superior a este tuareg? Digamos como mucho que somos diferentes. Y que nuestros valores son distintos. Ni más, ni menos. Ojalá que aprendamos lo bueno de las demás culturas y ello nos ayude a ser más humildes y solidarios.

Salud y República

23 comentarios:

Anónimo dijo...

me siento inmensamente tonto al leer las reflexiones de este buen hombre: estrellas o tele; tiempo o reloj...

sabe? no hace mucho tiempo vivíamos de forma parecida.

ah, el progreso!!!

mitxel

Antònia Pons Valldosera dijo...

Es una entrevista preciosa y tan cierta... El elzam o turbante tiene más de 30 usos distintos. Y es cierto que cuando regresas del desierto aunque sólo hayas estado allí pocos días vuelves diferente.
Te deseo un feliz año. Y que me alegro mucho que Kábila esté bien posicionada porque es uno de los blogs más interesantes de entre los que suelo visitar.
Estoy enganchada a tus post aunque ahora haya estado un tiempo sin comentar. Siempre me pasa en navidades.
Un abrazo

Montse dijo...

Pues sí, hay cosas que dice este hombre que son bellísimas pero, sinceramente, yo creo que un término medio entre unos y otros no estaría nada mal. Ni el mundo materialista e inhumano en que que siempre estamos insatisfechos, deprimidos y frustrados; ni un mundo en el que haya que andar 15 kilómetros para ir a la escuela. Un término medio por favor.

Saludos, Montse

Dilaida dijo...

Una entrevista preciosa.
La historia del ser humano es siempre la misma, siempre existen los que se creen superiores y con derechos a aniquilar la cultura de otros pueblos.
Bicos

Felipe dijo...

La entrevista, una maravilla.
Y es que nos empeñamos en exportar nuestra cultura,con sus acierto y sus errores, a otros mundos que poseen una cultura muy diversa.
Bien lo dices,nos creemos el ombligo del mundo y arrasamos con nuestra lengua,transnacionales y toda nuestra angustia allí dónde sólo puede haber un remanso de paz.

Un abrazo

severino el sordo dijo...

Preciosa entrevista ,pienso que todos somos iguales,solo que algunos echamos en el olvido las cosas sencillas,un saludo.

fritus dijo...

Grandes lecciones las del Sr. Musa, sí señor. Y es que el concepto de progreso, y sobretodo el de bienestar es algo tremendamente relativo...no nos damos cuenta de que una vez cubiertas las necesidades básicas, ...alimentación,vestido, habitación, calzado, educación...lo demás son vanidades...el truco ha sido convencernos de que esas vanidades son imprescindibles y de que hemos de tener lo mismo que el vecino, o un poco más.

Servidor es lector diario de "la vanguardia" de toda la vida, y desde luego, lo mejorcito sin duda del diario son las entrevistas de "la contra", muchas por Víctor Amela, que es un tipo encantador.
En BTV( Barcelona Televisió)salia de colaborador en un programa ( no sé si sigue, ya hace años que me fui de BCN) que se llamaba "Saló de lectura" y en el que era toda una delicia escucharle,...

Bueno, que me enrollo...un abrazo

Txema dijo...

Gran lección.

Domin dijo...

Buenas cosas se leen por Kabila.

Repensar nuestra forma de pensar y aprender de aquellos a los que tratamos con actitud paternalista, eso debería ser un nuevo enfoque vital.

Un saludo

mariajesusparadela dijo...

Me lo mandaron por mail el año pasado. No tiene desperdicio.

carmina dijo...

"Nadie sueña con llegar a ser porque cada uno ya es".
Como me ha gustado todo lo que dice. Es para reflexionar, y aunque nuestra forma de vida sea tan distinta, aprender y adaptar algo de esa sabiduría. Y dar gracias por nuestro grifo.
Os deseo mucha salud y cariño.
Besos

Dean dijo...

Ya lo conocía y es extraordinario, no es algo bonito como les parecerá a muchos que piensan que eso son utopías impensables para ellos con sus cargos importantes, sus coches de lujo, sus mil electrodomésticos y sus 10 tarjetas de crédito, pensarán lo difícil que sería vivir allí sin un cajero, sin la tele, sin el móvil. No es algo hermoso, es algo real, pero la gran mayoría de la gente no lo entiende.
Un saludo.

ines sabanes dijo...

Espectacular, amigo, reflexiones imprescindibles para un mundo (el nuestro) imposible....
bss

J. G Centeno dijo...

Excelente entrada, y estupenda entrevista.Es transportable a términos políticos, de manera que no pocos demócratas occidentales, entre los que no me encuentro, intentan, inútilmente exportar su visión. En otro orden de cosas, me temo que su profesor de Economia conocía sua preferencias futboleras

Antonio Rodriguez dijo...

Efectivamente la realidad cultural de los pueblos hay que respetarla y posiblemente muchos de sus valores son superiores a los de esta sociedad materialista y consumista occidental, pero tampoco se puede idealizar todo lo que ocurre fuera del ambito del primer mundo, porque hay "ciertas manifestaciones culturales" que mas que cultura es marginación y represión.
Salud, República y Socialismo

àngels dijo...

Una entrevista preciosa, Rafa. me ha encantado. Mucha salud y felicidad.

Ciberculturalia dijo...

Maravillosa entrevista Rafa y toda una lección llena de sabiduría.
Ojalá aprendieramos.
Un beso

__MARÍA__ dijo...

No aprendemos porque no nos da la realísima gana.

Besos

RGAlmazán dijo...

Así es, Mitxel, y cómo ha cambiado la cosa.

Gracias Antonia, mis mejores deseos para tí y los tuyos en este año. Besos.

Montse, así es, sería ideal una mezcla de ambas culturas. Lo mejor de cada una. Besos.

Así es Dilaida, en general hay valores distintos, pero no mejores o peores. Bicos.

Ese es el problema, Felipe, que en vez de intercambios actuamos imponiendo nuestros valores, creyéndonos superiores, y así nos va.

Sí, Severino, somos iguales pero con valores distintos, lo cual no nos hace ni mejores ni peores.

Fritus, yo he seguido a Amela en la radio, estaba con Gemma Nierga en la SER y le he oído a menudo y me parece un tío interesante y que siempre tiene cosas que decir.

Así es Txema.

Domin, ojalá adoptáramos ciertos nuevos enfoques. Nos iría mejor.

Mª Jesús, es verdad, no tiene desperdicio. Bicos.

CArmina, bienvenida. La frase que señalas es de las más intensas y profundas de la entrevista, y una verdad como un templo.
Supongo que eres Carmina de los Tomba de toda la vida. Si es así, besos. Si no, también.

Dean se podría hacer perfectamente pero es complicadísimo en este mundo que estamos. Habría que intentarlo.

Así es Inés, son reflexiones imprescindibles, de las que dejan poso. Besos.

D. Bolche, seguramente, usted querría exportar valores "florentinianos" y qué quiere que le diga, no es para tirar cohetes.

Antonio, no ha sido mi intención idealizar otras culturas, sino hacer pensar que hay culturas, de las que se creen inferiores, y que tienen valores que nosotros hemos perdido por coger el tren del desarrollo. El límite de los valores culturas, sean de donde sean, se fija en que deben respetarse los derechos humanos. Los valores culturales que no los respeten son condenables sean donde sea.

Me alegro, Àngels, Petons.

Ojalá, Carmen, tomáramos lo mejor de cada cultura. Besos.

María, llevas razón, podríamos hacer más por aprender ciertos valores. Besos.

Salud y República

Corpi dijo...

Emocionante entrevista. Ojalá supieramos ser tan humildes y sencillos como ellos.

Genín dijo...

Si, lo había leído, pero siempre me digo que vivimos en mundos iguales pero tan distintos, los hacen así la manera de pensar de cada quien...
Salud

carmina dijo...

Si claro Rafa, soy Carmina Tomba, de los genuinos Tomba.
Salud

siempreconhistorias dijo...

Acabo de darme la panzada de llorar del día. Preciosa entrevista. Tendré que leerla varias veces más para aceptar que debo encontrar cosas buenas en esta sociedad de nacimiento. Un abrazo,