15 agosto 2017

Yo también quiero gozar del Turismo de Embajada

Al ministro Dastis:

Amigo ministro, no me extraña en absoluto que tengas tantos amigos. Y menos si esos amigos son embajadores, diplomáticos como tú, y mucho menos si además les has nombrado tú embajador como Ministro de Asuntos Exteriores.

Por eso, es normal que te ofrezcan casa, coche de lujo y acompañantes a ti y a toda tu familia si vas de viaje por el mundo, como ha hecho el embajador de Ecuador. Es mucho lo que te deben. ¿Cómo vas a ir tú a un hotel con tu familia, como si fueras un simple mindundi? ¿Cómo vas a pagar un hotel de lujo cuando hay una embajada a tu disposición? Es de sentido común. No todo el mundo llega a ser ministro. Tú y tu familia merecen algo más. No te preocupes por las críticas de esos envidiosos que hablan de dinero público.

Has hecho lo que debías. Qué menos que vivir a cuerpo de rey, invitado por un empleado tuyo, a costa del erario público. Un sitio, un coche y gente a tu servicio. Me dicen que el coche que te han prestado, es el que se dedica a cooperación, o sea para cubrir situaciones de solidaridad. Y qué mejor cooperación y solidaridad que servir al jefe, ese que te puede nombrar y cesar en un santiamén. Al fin y al cabo lo pagan los españoles, el embajador sólo firma la nómina y los gastos que nadie controla.

Lo injusto es que hayas tenido que pagar los billetes de avión de tu familia. Estamos en un Estado tacaño. Qué menos que pagar a un ministro todos los gastos, incluido el transporte. Después de un curso de política agresiva, necesita un descanso, una recuperación para volver a la carga en septiembre. Además, has aprovechado el viaje para cenar con la ministra del ramo en Ecuador. O sea, has trabajado para España, cuando estabas de vacaciones. Gracias, Alfonso.

Este turismo, que algunos envidiosos han llamado de amiguetes y que yo llamo de Embajada, es lógico, y parece que más de un ministro lo ha practicado. Lo que ya no veo justo es que sólo lo practiquéis vosotros.

Propongo que desde este momento, todos los españoles tengan acceso a unas vacaciones de Turismo de Embajada. Para lo cual, se efectuará una lista que recoja a todos los interesados con las fechas que precisan y el país donde quieren ir. Y, por orden de petición, se vaya cumpliendo sus deseos. Eso sería más justo. Al fin y al cabo, todos somos un poco marca España, y todos necesitamos un descanso para toda la familia, donde nos atienda un embajador, nos cedan un coche lujoso con chofer y si es posible en pensión completa. No quiero abusar, sólo una vez en la vida por español.

Si hacemos cuenta de todas las embajadas y consulados que España tiene, estoy seguro de que muchos podrán gozar de este turismo, y si no fuera posible, al menos con la ilusión de la lista de espera y pensando que un día nos puede llegar el turno, podríamos tener esperanza. Al fin y al cabo, ya conocemos lo que son listas de espera –en Sanidad, fundamentalmente— y supliría la falta de esperanza que tenemos en este futuro incierto en el que algunos nos han metido.

Adiós, amigo ministro. ¡Que tus embajadores no te olviden!


Salud y República

1 comentario:

Genín dijo...

Por si acaso, yo voy a preguntar, no sea que salte la liebre... :)
Salud