23 agosto 2017

“La culpa es de Ada Colau y sus bolardos”

¡Qué barbaridad más bárbara! Que diría Miliki. Es tanto el odio que destilan que cuando hablan sueltan heces por su santísima boca. Y es que sigue en marcha la calumnia y la mentira contra la izquierda. Los fanáticos no paran, mentir es congénito a su ultraderechismo.

Ahora resulta que Ada Colau es culpable, al menos en parte, según algunos energúmenos por no poner bolardos en Las Ramblas. Así lo dicen un cura pirado de una parroquia de Madrid y también el alcalde pepero de Alcorcón –quien tiene la virtud de meterse en todos los conflictos de ideología ultraderechista--, como se sabe machista empedernido. Y muchos otros, periodistas de extrema derecha, peperos de pro y gente interesada en cambiar la historia, a base a mentiras, con el fin de obtener ventaja política.

Y es que Ada Colau para ellos es la enemiga número uno. Saben de la valía de la alcaldesa, saben de su valentía y de su buen hacer, y conocen perfectamente la dificultad de ganarla en próximas elecciones si no es denostándola, levantando calumnias y mintiendo miserablemente. No respetan nada, ni tan siquiera las víctimas de este atentado atroz.

Todo ello cuando saben que un informe de diciembre pasado habla de poner bolardos, opcionalmente, durante fechas navideñas, y además no fue una decisión personal de Colau, sino que fue la Junta de Seguridad la que decidió aumentar la seguridad incrementando el número de agentes del orden público. ¿O acaso hay que poner bolardos por toda Barcelona? ¿Por qué sólo en las Ramblas y no en la Sagrada Familia, en Diagonal, en el Parque Güel…?


Se unen como en viejos tiempos, la Iglesia (al menos la Conferncia Episcopal no ha rectificado ni ha criticado a este cura abominable) y la derecha (tampoco Cifuentes ni nadie del PP ha condenado las declaraciones del alcalde de Alcorcón, al contrario, tanto desde NN.GG., como peperos individuales han apoyado esta falsa tesis), para formar un segundo Nacional-Catolicismo que tanto daño hizo a este país el siglo pasado.

Los mismos que criticaron que se peatonalizara la Gran Vía de Madrid, durante un corto periodo. Son los mismos que callan cuando Arabia Saudí pisotea los Derechos Humanos (la última, si no fuera por lo que tiene de grave, sería objeto de risa incontrolada: ‘Han detenido a un saudí de catorce años por bailar la Macarena en un semáforo’, acusándole de ‘quebrantar las normas de la decencia’), también callan cuando ven que España negocia y exporta armas con los mayores financiadores del salafismo como son: Qatar y Arabia Saudí. Bueno pues ni en las homilías del cura ultraderechista, ni en el twitter de los peperos indomables aparecen críticas que no sea por la falta de bolardos o por la entrada de ‘inmigrantes’. Esas son sus contaminantes mentiras. Lo demás no tiene importancia.

Y es que cuando ocurre un acto tan extremo y criminal es cuando salen las bilis a pasear y queda demostrada la calidad humana de las personas. Mientras que muchas personas ayudan y se solidarizan con las víctimas y con las ciudades afectadas, demostrando una humanidad encomiable, otros, los canallas, buscan rédito político, sin importarle las nefastas consecuencias. Lo suyo es ganar elecciones, y lo triste es que lo consiguen.

Salud y República

3 comentarios:

Genín dijo...

¿Sabes lo que pienso?
Que esto no tiene remedio,
Los unos por los otros, la casa sin barrer, ha sido siempre así a lo largo de la Historia, tenia esperanzas de que lo superáramos, pero que va, cada vez peor, así que a joderse tocan... :(
Salud

Miguel Torres dijo...

Cierto. Parece que estamos condenados a repetir nuestra propia historia una vez detrás de otra. Unos y otros no hacen mås que mirar atrás, desenterrar viejas historias y dedicarse a insultarse mutuamente.
Ya hace muchos años, en Andalucía, desde donde escribo, se decía "si el andaluz rico piensa en Madrid y el andaluz pobre piensa en Barcelona, ¿quiėn piensa en Andalucía?" Y ahora actualizo la frase "si en español de derechas piensa en la España de la dictadura y en español de izquierdas piensa en la España de la guerra civil, ¿quien piensa en la España el mañana?"

Neogéminis Mónica Frau dijo...

En los momentos de crisis suelen develarse lo mejor y lo peor de las personas. Es cuando se conoce más a la gente. En política pasa lo mismo, aunque se esfuerza más por mantener ciertos filtros.
Un abrazo