03 mayo 2014

La puta vida de la vicepresidenta

Es difícil pensar en que un personaje como la vicepresidente del gobierno haya tenido una ‘puta vida’. Porque decir que en su puta vida ha cobrado un sobre, es un exceso que se debería hacer mirar. En primer lugar porque no le preguntaron por sobres sino por sobresueldos, y como no podía decir que no había cobrado sobresueldos, se pasó a los sobres para defender lo indefendible y buscar, con el taco, un efecto que la colocara como víctima.

Es una mujer que trata de pasar desapercibida, actúa como una loba con piel de cordero y siempre habla de cuestiones generales, defiende las posturas peperas con formas políticamente correctas y no menciona nunca cuestiones de su propia competencia, tapándolas con los muchos dislates de sus compañeros de gobierno, pareciendo de esta forma que ella está sin mácula en su gestión.

Pero aunque lo oculte y nunca hable de ello, hay cuestiones que son de su responsabilidad directa y que demuestran quién es esta pepera de pro. Por ejemplo, la gestión de RTVE, que ha pasado de ser una televisión pública para todos con la de mayor audiencia, a ser la televisión del gobierno pepero –al igual que lo era Canal Nou y lo es Telemadrid— y con una bajada de audiencia gigantesca.

soraya vicepresidenta kikelin

Otra de sus responsabilidades es la Administración pública, habiéndose pasado esta legislatura atacando a los funcionarios y a los trabajadores de la misma, disminuyendo su número y sin embargo aumentado el personal de confianza, o sea los que se meten a dedo.

Corresponsable de los recortes del Estado del Bienestar, sin embargo, no ha sido capaz de recortar recursos de las administraciones y las empresas públicas, como por ejemplo los coches oficiales, las dietas por asistencia a reuniones, los dobles sueldos y otras zarandajas. Ni acabar con organismos que no sirven para nada.

Todo esto contando con que la señora se cabrea cuando la recuerdan que ha estado cobrando dos sueldos durante años, los dos provenientes de los contribuyentes (también el que cobraba de Génova, puesto que el 90% de los recursos que reciben los partidos son subvenciones estatales, salvo que se trate de dinero negro).

Y recordemos también con qué desparpajo habló del fraude a la Seguridad Social de los parados (según ella, sin aportar datos, más de medio millón), sin mencionar para nada que más del 75% del fraude es producido por la grandes empresas y grandes fortunas, a las que nunca ataca ni criticará, por ser su gente.

En fin, como se puede ver una joyita. Repipi, sabihonda, calladita y tímida pero resulta que dice palabrotas. Un pecado que seguramente su adorado Rouco la perdonará en confesión urgente.

¡Qué sabrá esta señorona de lo que es una puta vida! Podría preguntar a los parados, a los que se quedan sin subvenciones, a los que pasan hambre, a casi todo el mundo menos a gente como ella, que jamás ha tenido el menor obstáculo para medrar y trepar hasta donde está, eso sí, se cabrea cuando le recuerdan que ha estado cobrando dos sueldazos. La puta vida es la que, junto a sus compañeros, nos está haciendo pasar a los ciudadanos decentes con sus decisiones vergonzosas. ¡Vaya tela!

Salud y República