19 enero 2014

Al presidentísimo Obama

Querido y amado presidente del mundo mundial, estimadísimo premio Nobel de la Paz, reconocido amo Obama:

Aunque ha habido motivos por los que te podía haber escrito antes, me he decidido ahora después de ver hasta que punto eres capaz de ceder y de pensar en los demás.

Ya sé que muchos te critican, pobres de espíritu que no ven en ti lo que eres, el gran amo, el rey del mambo, el superpresidente, lo más. Pero ya sabes que la envidia siempre ha existido y sigue apoderándose de los desquiciados.

Ahora volvamos a centrarnos. El motivo de ésta es esa magnánima reflexión que has hecho con tu amiga Merkel, nuestra liderísima europea. ¡Qué bondad!, ¡qué concesión!, ¡qué maravilla! Con tu habitual diplomacia le has dado una tregua y has prometido que mientras que seas presidente no espiarás a tu amada y poderosa amiga Angela.

merkel y obama

No dirán que no es un acto que hay que agradecer. Porque aunque has reconocido que no siempre pensáis lo mismo –cuestión criticable ¿cómo es posible que alguien no piense como tú?--, por tu amor al pueblo alemán, les perdonas.

¡Perfecto! Aunque estoy seguro que como tienes enemigos acérrimos incapaces de comprender el bien que nos haces, seguro que harán preguntas llenas de mala intención como: ¿Y cuando tú lo dejes, USA volverá a espiar a Alemania? ¿Y qué pasa con los otros países? porque lo de Alemania ha quedado claro pero ¿y el resto? Y es que no saben que tú lo haces por nuestro bien, por tu seguridad pero por nosotros, que en el fondo no somos sino parte de ti, de tu imperio.

Fíjate, yo que tú no les espiaba más y que se apañaran. Sin embargo sé que siempre estarás ahí para defendernos. Porque el fin de estas escuchas es lícito, al fin y al cabo, ¿quién decide en el mundo? ¿quién tiene que saber lo que pasa en cualquier parte del mundo si no es el amo? ¿quién descubrió que había armas de destrucción masiva en Iraq? ¿quién dice que Israel no tiene la bomba atómica? ¿quién dijo que iba a acabar desde fuera con la guerra de Siria? Pues todo eso ha sido posible gracias a tu espionaje, porque los países son muy suyos y si no es así no te enteras de nada.

En fin, todos tranquilos que el Gran Hermano nos vigila y vela por nosotros. Gracias, querido presidente y gracias por preocuparte por nosotros, por guardarnos del mal. ¡Ah! y también gracias por mantener a los malvados en Guantánamo que algo habrán hecho y lo mismo son terroristas. ¡Así se hace! que para algo eres Nobel de la Paz.

Me despido de ti deseándote lo mejor, porque sé que lo mejor para ti será lo mejor para el mundo.

Salud, Paz y Espionaje,

Tu humilde servidor, RGA

Salud y República

 

 

 

http://www.elmundo.es/internacional/2014/01/19/52db0b3d268e3eca5e8b457e.html