15 enero 2014

¿El fiscal Horrach o el fiscal Horror?

No ceden, no pueden evitar que les trastorne que se impute a la Infanta Cristina. Y hacen todo lo posible para defenderla como sea y a costa de quien sea.

Me refiero a la parte de la Justicia cuyo nombramiento depende del gobierno. O sea del Fiscal General y de todos los fiscales que de él dependen. Y esto no es nuevo, todos los gobiernos, todos, en mayor o menor medida han sucumbido a nombrar a gente de su cuerda que pueda influir en sus tesis para ese puesto. De tal forma, que cuando les interesa mueven los hilos y politizan la Justicia.

Una prueba evidente de que esto ocurre es el comportamiento del fiscal Horrach, que se ha convertido en el fiscal Horror. Y es que es un horror ver cómo está actuando en el caso de la imputación de la Infanta. Ya no sabe qué hacer para parar el golpe. Y no hace lo que tenía que haber hecho.

justicia tuerta

Porque si está convencido de que hay una conspiración (otro que sufre de conspiranoia) contra la Infanta, su obligación, en vez de mandar un escrito lleno de falsedades, es recurrir como hizo la otra vez. Lo que ocurre es que, por mucho que lo haya criticado, el auto del juez Castro es imposible de rebatir y no ha querido hacer el ridículo recurriendo y perdiendo el recurso. Ha utilizado otro recurso, el del pataleo, que le ha dejado en peor lugar, puesto que el escrito, que denota una defensa a ultranza de la Infanta atacando al Juez, responde a un claro mandato político.

La cosa es evidente, si no está de acuerdo con la imputación, que se dirija a la instancia pertinente –la Audiencia Provincial de Palma— y la recurra. Todo lo demás estupideces. Ahora resulta que lo que dice el fiscal Horror es que el juez hace reproches éticos. ¿Se habrá leído el fiscal el auto del juez?

En fin una prueba más de la politización de la Justicia, donde quien debería actuar como acusador público lo hace como defensor de una persona,  Al final el mundo al revés, parece que es la Infanta quien va a interrogar al juez Castro con la defensa y ayuda de sus abogados defensores y del fiscal anticorrupción. Una maravilla de este mundo pepero en el que vivimos.

Seguramente el juez seguirá su camino y no tomará acción, pero si yo fuera Castro denunciaría esta acción del fiscal puesto que le está acusando de prevaricar, o sea, de tomar decisiones a sabiendas de que no responden a los hechos.

Luego nos extrañará que hoy mismo nos llegue una queja del Consejo de Europa donde dicen que la Justicia en España está politizada. Y no es que hayan descubierto América, pero constatan desde esa Europa que tanto admiran los queridos peperos, que ellos están influyendo, de acuerdo con sus fines, en la Justicia.

Están haciendo de un juez que cumple con su labor, un héroe, cuando está actuando con toda normalidad. Lo que ocurre es que la normalidad no siempre es el signo de la Judicatura española y por eso extraña.

Si de verdad se creyera en una democracia se mantendría una de las premisas fundamentales de la misma: la separación de poderes. Para ello, no es de recibo que el gobierno nombre al Fiscal General, porque ahí empieza la trampa y el poder ejecutivo pone bajo sus órdenes a una parte del judicial, dejando a Montesquieu por los suelos.

Salud y República