12 enero 2013

Los peperos se reparten la tarta de la Sanidad Pública

Lo intuíamos, lo sabíamos y a las pruebas nos remitimos. Se ha descubierto el pastel. El tal Güemes (niño bonito de la Espe, esposo en segundas de la hija del imputadísimo Carlos Fabra, la tal Andrea, la diputada del: “que se jodan”), acaba de ofrecernos la prueba más contundente.

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Se dedicó a iniciar las privatizaciones de la Sanidad Pública, y empezó dando los análisis clínicos de toda la CAM, a una empresa privada que gestionaba el Laboratorio Central. Pues bien, a la empresa que gestiona hoy todos esos análisis, pertenece en calidad de consejero Juan José Güemes.

Ya en sus tiempos de consejero, allá por setiembre de 2008, hizo una reunión con empresarios para hablarles de las bondades de los negocios sanitarios que se empezaban a desarrollar en la CAM.

O sea, usted es concejal de Sanidad, ve la oportunidad de negocio, se retira, espera dos años para no incumplir la ley de incompatibilidades y ficha por una empresa a la que como concejal favoreció y gracias a usted se está forrando. Un negocio perfecto.

Lo grave de todo es que no se pueda decir que es ilegal y que encima este gilipollas llame tontos, en un twitter, a los que le acusan de aprovecharse de su puesto de consejero. La ley es tan laxa que habla de esperar dos años, cuando tenía que estar prohibido o hacer esperar diez años antes de que un político pueda ejercer en una empresa privada en la rama que tenía de responsable en la institución política.

Pero no es sólo Güemes, los peperos tienen debilidad por ganar pasta como sea y se aprovechan de lo público para hacer negocios privados (ya lo dijo Zaplana, a la política viene uno a forrarse). Si recuerdan a Lamela, aquel consejero de sanidad que acuso al Doctor Montes de aplicar sedaciones irregulares y que perdió el juicio, es el dirigente de Madrid Medical, dedicada al turismo sanitario (al que le ha venido al pelo que a los inmigrantes no les atienda la seguridad social, sin pagar) y que lleva en comisiones 1,8 millones de euros. Una bagatela.

También está Romay Beccaría, ex ministro de Sanidad con Aznar y hoy patrono de la Fundación renal FRIAT, que está concertada con la Sanidad Pública.

Otro más es Antonio Burgueño, el teórico de la privatización de hospitales. El máximo defensor de la gestión hospitalaria privada. Un personaje que desde su puesto de Director General de Hospitales de Madrid, defiende la privatización de la sanidad. Pues bien, ¡oh casualidad! –no vayan a pensar mal, hay también gente a la que le toca la lotería en más de una ocasión— es el padre del Jefe de Negocios de Ribera Salud que probablemente será la empresa encargada de la gestión sanitaria si se privatiza.

Y, por último, nos queda hablar de Rosario de Cospedal (hermana de María Dolores, la de la peineta), presidenta de Genómica, de la farmacéutica Zeltia, empresa patrocinadora de las empresas beneficiarias (IDIS).

En fin, como pueden ver un batiburrillo de beneficios privados desde lo público que dice mucho de la calaña pepera, de sus objetivos, de su forma de actuar, de cómo utilizan la política en beneficio propio.

Esto son los verdaderos motivos de la privatización. Hacer negocio con la salud. Que al menos no nos engañen, por favor. Que nos digan en qué empresa privada sanitaria va a terminar Fernández-Lasquetti. Porque, ¿quién duda de que este tipejo no terminará, al igual que sus antecesores Lamela y Güemes dirigiendo empresas privadas sanitarias a las que les está entregando hoy la Sanidad Pública?

Salud y República

5 comentarios:

Antonio dijo...

Son caballos de Troya que solo pretenden privatizar y adueñarse de las empresas públicas que les sean de interés para sus negocios.
El problema es qué podemos hacer ante este desmantelamiento... Esto podría ser, incluso, inconstitucional. Pero las leyes las bordan ellos...
Un saludo

Txema dijo...


Es de tal inmoralidad que creo que en el diccionario de la RAE no hay suficientes palabras.

El PP es una organización que actúa al más puro estilo (me callo).

Saludos

mariajesusparadela dijo...

Y se les llena la boca hablando de legalidad.

Genín dijo...

Que decir, es la desvergüenza que ya es normal en esta gente sin principios que no sean los fabricados para su conveniencia...
Salud

Juan Carlos dijo...

Me ha parecido un artículo serio que me ha aclarado detalles del caso Güemes.
Esperemos que estas avaricias rompan sacos y las aguas vuelvan a su cauce.