23 enero 2013

De delincuentes, banqueros, peperos y sus miserias


Hay –ilusos, naturalmente— quien cree que sobre las cenizas de lo que quede de esta crisis se construirá una nueva sociedad. Y piensan que se rectificaran errores y saldrá un mundo nuevo donde no vuelvan a cometerse .

Creídos, gente de fe, ingenuos. Al menos, se está demostrando que en las acciones correctivas no se encuentra un mea-culpa y no tratan de que lo ocurrido no vuelva a suceder.

Ya verán cómo la ley de transparencia que se va a empezar a discutir en el congreso es otra pantomima más para hacer creer que algo se va a arreglar. Ya comprobaremos que si algo sale del BárcenasGate será porque se tire de la manta y no por lo que han anunciado que van a hacer desde la cúpula del PP.

Y ahora no voy a hablar de suposiciones que se han de convertir en hechos. Lo voy a hacer de hechos constatables. La cuestión es grave, muy grave, a pesar de que desde los medios de comunicación apenas han hablado de ello y si lo han hecho, ha sido con letra pequeña.

Hay mucho que hablar de los banqueros. Esos patriotas que se empeñan en forrarse y que cuando la cosa va mal, los demás paguen por ellos. Ese es su lema. Yo por mí y los demás también
.
No quiero recordar todo lo que estamos pagando a estos sinvergüenzas que piden solidaridad, propiciada por un gobierno vendido, mientras ellos, al igual que el último caso encontrado –el presidente de la CAM, que cobró treinta veces las dietas que le correspondían y se quedó tan pancho— no dudan en mentir y en llevárselo crudo, engañando a todo bicho viviente.



Pero es que ahora, este gobierno –prefiero no poner calificativo porque los que me vienen no son muy correctos— está gestando la Ley de Cajas de Ahorros que debería servir para que no pudieran cometerse, aún queriendo, las atrocidades que han desembocado en la actual situación crítica. Pues bien, estos muchachos peperos se han empeñado en demostrar, en cada paso que dan, que sus amigos deben tener vía libre para poder demostrar su “valía”.

Para ello, en dicha ley han posibilitado algo tremendo. De aprobarse así, un condenado, repito, un condenado podrá dirigir una entidad bancaria. O sea no sólo ayudan a los banqueros y levantan sus negocios entregándoles miles de millones de los ciudadanos, además, de acuerdo a su comportamiento, un banquero condenado, si así lo considera el Banco de España –una entidad cuyo presidente lo nombra el gobierno— puede volver a dirigir un banco.

Total, si un banquero es condenado y luego es indultado --por ejemplo Alfredo Sáenz, indultado hace 15 meses por Zapatero— o si es condenado y ha cumplido su sentencia podrá volver a ser directivo de un banco –piensen en Rato si es condenado, aunque sea a una pena que no implique ingreso en prisión— y ejercer como tal –un estupendo premio por sus fechorías-- con el riesgo de que pueda volver a delinquir o a jugar otra vez con el dinero de los contribuyentes.

Lamentable, en una ocasión propicia para tratar de imponer leyes y que los que nos han llevado a la ruina no vuelvan a ejercer como banqueros, se desperdicia y se legisla para que los mismos puedan volver a forrarse. Imaginen ustedes que pasaría si un policía roba o comete un delito y después de cumplir su sentencia vuelve a ser policía. Bueno, pues esto es lo que puede pasar de aprobarse esta ley. Una vergüenza más de un gobierno que actúa con un descaro infinito y al que no le interesa otra cuestión que hacer más ancha la franja que divide a los poderosos, su gente, de los ciudadanos normales.

Salud y República

6 comentarios:

mariajesusparadela dijo...

Lo de los indultos es sangrante.

Genín dijo...

Nos están arrinconando de tal manera que no dejan lugar mas que al estallido social y que se salve quién pueda!!!
Salud

Antonio Rodriguez dijo...

No es ya que no se persiga a los malos gestores financieros que han llevado a la ruina a este país, sino que además a los condenados se les permita poder gestionar entidades financieras.

Es de una u otra manera legalizar la corrupción.
Salud, República y Socialismo

METALUM dijo...

Es legalizar los excesos de la élite.

Guerra al capital!!!!

Neogéminis dijo...

El mensaje que se transmite cuando el dictamen de la justicia no se cumple es ¿viva la impunidad!...¿para qué ajustarse a la ley si después no se castiga a los culpables? ¿cuál sería el incentivo?
Nada bueno se puede construir en una sociedad donde no hay castigo real para quien se aparte de las normas de convivencia que una sociedad se auto impone.

Un abrazo

Txema dijo...


Rafa, la inmoralidad más absoluta se ha instalado en este país como forma de gobierno. El PP es la mayor expresión de la total carencia de escrúpulos, pero no la única.

Esto no podría suceder sin la complicidad de otros muchos o la indiferencia de la mayoría.

Aún no me explico como no hay una verdadera sublevación popular.

saludos