23 julio 2015

El PP pretende una reforma de la ley electoral a su medida

Que poquito les gusta perder. Y es natural, ellos se creen nacidos para ganar y piensan que es lo normal y que es lo suyo. Vale todo con tal de ganar. “Hagamos una ley de acuerdo a nuestras necesidades. Un traje a la medida, que para eso somos nosotros el sastre. El caso es mantener como sea el poder institucional”

Y efectivamente acaba de entrar en el congreso un proyecto de ley electoral municipal que clama al cielo y que trata de salvar los muebles en las próximas elecciones a los coleguitas del PP, al tiempo que se carga las coaliciones postelectorales y a los partidos medianos y pequeños.

Una ley que juega a la aritmética de acuerdo a las necesidades peperas. Está calculada para perder el mínimo poder posible. De hecho si hubiera estado esta reforma aprobada, antes de las últimas elecciones, el PP hoy gobernaría en 400 alcaldías más, algunas importantes.

Cuando el primer principio democrático –una persona: un voto— se vulnera, es lo primero que hay que intentar corregir. A estos peperos les importa un pito la democracia, lo suyo es el poder. Saben muy bien que con la ley actual –con la fórmula D’Hondt y con el 5% como mínimo a alcanzar--  se beneficia a los grandes partidos. Pero eso no es suficiente, pretenden, vista la dificultad que tienen para aliarse con cualquier otro partido, que sea la lista más votada la que gobierne, aunque no alcance la mayoría.

Ellos hablan de que sea alcalde el candidato de la lista más votada, pero eso no lo persigue esta reforma, va más lejos, pretende que sea la lista del partido, y no sólo el candidato, quien se haga con el poder. Aquí pueden ver el contenido de la reforma de esta ley.

Peperos 5

Con esta reforma, además de no corregir los errores de la ley actual, pretenden dar un bonus de concejales, que les permita no sólo tener alcalde, sino también muchos más concejales de los que les han dado los votos recibidos.

A todo ellos sumemos que el PP tiene verdaderas dificultades para poder pactar con otros partidos, debido a su historia y su esencia, que genera rechazo en los otros grupos. Y eso da ventaja a los demás que sí que pueden unirse para alcanzar acuerdos.

Según el PP es “más democrático” dar un plus de votos al ganador, de forma que si ha obtenido el 30% de los votos pueda llegar a obtener el 51% de los concejales, que si se unen partidos para obtener mayoría de concejales con la ley actual.

Se han dado cuenta del poder municipal que han perdido y tratan de defenderse. Y al igual que lo hace una empresa ante competidores nuevos que le salen, el PP pretende que esta reforma deje a los nuevos partidos y a los pequeños fuera de juego, en la mayoría de los casos.

Sería discutible si la reforma fuera abrir la posibilidad de segunda vuelta para la elección de alcalde, pero no es así, porque eso no les arreglaría el problema. Pretenden otorgar una prima de concejales a los que ganen y sólo en los casos en los que no se consigan las condiciones para gobernar, convocar una segunda vuelta.

Y cuando se dé la segunda vuelta, no puede haber unión de candidaturas (como ocurre en Francia y otros países), sino que se presentarían todos los que hubieran obtenido el 15% como mínimo. Ý además, al ganador si llega al 40% o tiene siete puntos de diferencia con el segundo se le otorgaría la mitad más uno de los concejales. Total, se trata de buscar la fórmula matemática para que el PP gane en la mayoría de los casos, donde hoy ha perdido la alcaldía.

Se trata de una ley que se aleja más de la premisa democrática principal: un hombre, un voto, con el fin de atender a intereses partidistas del PP. Lo más similar que encontramos en los países de nuestro entorno es la ley electoral que aprobó Berlusconi, a la que se le conoce como “La porcata” (La cerdada). Por algo será.

Seguramente no se podrá aplicar por cuestión de tiempo, quedan tres meses. Se trata de hacer ruido, es una reforma sonajero que pretende deslegitimar los nuevos gobiernos municipales e indica cómo quieren hacer para poder perpetuarse en el poder, lo máximo posible. Una razón más para que los demócratas no les votemos. Una vez más, tratan de anteponer sus intereses personales a los principios democráticos. Y esta es una prueba más de su desparpajo partidista y totalitario.

Salud y República

3 comentarios:

Eulalia dijo...

Da igual, no les votará quien no les vota ni les votaría, pero sus fieles les votarían y les votarán, hnagan lo que hagan.
Alguien dijo que no hay más imbécil que el obrero que vota a quien le exprime.
Este país, por desgracia, se ha demostrado que es criadero y cuna de imbéciles, de lo contrario, si solo les votara quien sabe que con ellos se llenará más los bolsillos, no obtendrían ni un concejal en muchisimos sitios.

Saludos!

Genín dijo...

Lo han aprendido de Mas, si la ley actual no les conviene hacen otras y así es legal lo que quieren cojonudo y a tragar... :(
Salud

Molina De Tirso dijo...

No estoy muy informada del asunto, pero tengo entendido que a Berlusconi, en aquella ocasión, le salió el tiro por la culata. Espero y deseo que les suceda lo mismo, pero tendrá que ser en las próximas. Puede suceder que pierdan estas y tengan que olvidar su proyecto.