11 julio 2014

Yo decido. El tren de la libertad

Ayer, aquí en Rivas Vaciamadrid –una de las 90 ciudades donde se ha estrenado-- tuve la ocasión de ver el documental: Yo decido. El tren de la libertad. Trata del movimiento que se generó contra la ley del aborto que el ministro Gallardón está preparando para que la apruebe el parlamento.

Un grupo de mujeres de Asturias –Tertulia Feminista de les Comadres de Gijón-- decidieron rebelarse de forma activa contra las pretensiones del Partido Popular de hacernos volver a la prehistoria en la cuestión de la interrupción del embarazo. Sabían que tenían que hacer algo y lo hicieron.

Organizaron una manifestación en tren hasta Madrid donde protestarían por esta ley. Lo que en principio parecía que podría ser una iniciativa de carácter regional, se convirtió, el uno de febrero pasado, en un acontecimiento nacional. Fueron muchas las mujeres que desde distintos puntos acabaron en Madrid para protestar por esta injusta, retrógrada y misógina ley.

Mientras tanto un grupo de directoras de cine españolas, encabezadas por Pilar Aguilar, a las que se unieron posteriormente 1500 mujeres intelectuales, decidieron hacer una película con el fin de promocionar la actividad y sobre todo de servir de portavoz de una reivindicación justa contra esa ley decimonónica.

Aquí, al final, pueden ver este documental. Merece la pena. Está asegurada la emoción. Una película que en menos de 50 minutos nos hace ver cómo fue este Tren de la Libertad. Mujeres de toda España unidas en una sola voz a favor de la libertad y la dignidad de las mujeres, en contra de esa ley injusta que pretende aprobar este gobierno cavernícola.

yo_decido-2

Como muchos otros hombres, me uno a esta reivindicación justa y necesaria. No podemos consentir que hoy estemos gobernados por políticos que nos quieren colocar a la cola de Europa, que quieren hacer vasallas a las mujeres. Somos muchos los que pensamos que la última ley de plazos podría haber sido más progresista, pero desde luego no es posible entender esta marcha cuarenta años atrás, si no es porque tenemos un gobierno insensible, que dice proteger la vida y somete a las mujeres a no poder decidir sobre su embarazo, y por si fuera poco las trata como menores de edad, y en caso de malformación del feto, sólo con riesgo de su vida, avalada por médicos, se permitiría el aborto. Para más inri, habiendo abolido prácticamente las ayudas a la dependencia.

Un gobierno que está gobernando para poderosas –que si lo desean no tendrán problemas y podrán abortar marchándose fuera del país, al podérselo costear— mientras que deja al resto de las mujeres al albor de abortos sin garantías y con riesgos de la propia vida.

Todo esto para poder contentar a sus votantes de extrema derecha y a la Iglesia católica. Se trata de un gobierno que gobierna para el cielo, los púlpitos y los ricos, y olvida a la tierra y a las mujeres.

Si este gobierno tuviera dos dedos de frente y mirara un poco alrededor –tanto como le gusta poner de ejemplo a Europa, podía echar un vistazo— detendría el proyecto de ley y no lo mandaría al Congreso, porque esto puede ser la gota que termine de hundirle electoralmente. Somos muchas las personas que estamos dispuestos a luchar al máximo para que no se produzca esta felonía y a dejarnos la piel en la defensa de la ley actual.

El Partido Popular ha de saber que de seguir con este proyecto somos muchas y muchos los que estamos dispuestos a dejarnos sangre, sudor y lágrimas para que no prospere. La insistencia de Gallardón para quedar como un retrógrado redomado se puede unir al honor que ya tiene, el de ser el alcalde que ha conseguido la deuda municipal mayor entre las capitales europeas.

Todos y todas podemos conseguirlo. Hay que evitar que esta ley entre en vigor. Sólo con nuestra unión, con una voz unívoca y con nuestra protesta común podremos conseguirlo.

Mis felicitaciones a estas valerosas mujeres que organizaron este Tren de la Libertad, y a las cineastas e intelectuales que se unieron para que este documental viera la luz. La luz de la libertad y la dignidad de la mujer.

Salud y República

2 comentarios:

María A. Marín dijo...

No he tenido la oportunidad de ver aún el documental.
Sé de estas marchas y las reivindicaciones que a mí me recuerdan, salvando las distancias y las circunstancias a aquel movimiento de hace décadas por el que se consiguió una ley que no era del todo la buena, pero sí que evitó que la desgracia de tener que abortar fuera todavía peor.
Ahora volvemos atrás y parece que lo único que importa en este puñetero país es el fútbol y poca cosa más.
Así nos va.

Besos

Genín dijo...

Yo me uno a sus protestas y reivindicaciones, faltaría mas, y hay sitio para muchas mas cosas,claro que si, como el fútbol ¿Porque no?
Salud