01 febrero 2014

¿El PP o la nada?

Y es que se les revienta la boca y empiezan a escupir sapos y culebras, mentiras y exageraciones, como si fueran consejas y pretendiendo que el mundo les crea.

Es lo que tiene hablar para los suyos, enfrentarse a un público que aplaude siempre y que tiene cerrada la caja de la crítica. Es lo que ocurre cuando un partido decide hacer un acto donde no se elije a nadie, donde no se decide nada, sino que se trata simplemente de mantener prietas las filas, mientras está cayendo la intemerata. O sea, como esta convención pepera donde no hay otro objetivo que intentar esconder las grietas que se están produciendo y tratar de engañar al personal con datos macroeconómicos que falsean la realidad.

Y es en estos actos donde se agiganta la elocuencia y donde se escuchan frases tan elevadas como falsas, tan solemnes como disparatadas. Y de eso la secretaria general del PP sabe un rato, por eso ha soltado una de armas tomar: El Partido Popular o la nada.

Cospedal dice

Señora Cospedal no me dé a elegir entre lo peor o la nada, no me haga nihilista. Afortunadamente en este mundo hay otras posibilidades. No sea usted monocorde, no sea usted totalitaria. Pero, ¿como se atreve usted a decir estas cosas? Aunque sea en una convención del PP hay que ser un poco menos chulesca, barriobajera y tener un poquito de humildad, salvo que se tome por idiotas a los que la escuchan.

De verdad todos sabemos que además de nuestra ideología hay otras, pensar que sólo existe una, la nuestra, no es sino un grave síntoma de totalitarismo. Y más cuando su partido ha hecho de este país llamado España un erial social.

Estoy convencido de que --a pesar de sus dislates de simulación en diferido o de no saber qué ha pasado con esos 200.000 euros que les dio Bárcenas—, usted no tiene un pelo de tonta. Otra cuestión es que practique la teatralidad en la política y que cada vez que habla lo haga desde un proscenio donde escenifica una comedia absurda destinada a sus huestes fanáticas.

En fin, señora, no haga usted el ridículo. Su partido ha conseguido resultados tan negativos que podrían aparecer en el libro Guinness, por lo que sería deseable que no se pasara usted y que toda la energía que pone en mentir la utilizara para arreglar los mil agujeros que están horadando a su partido, problemas reales como la corrupción, el aborto, el terrorismo. Y si además consiguiera que el gobierno no nos puteara más: miel sobre hojuelas, pero deje de jugar a las comedias porque lo suyo, señora mía, es un drama (aunque tenga mucho de cómico, si no fuera por las consecuencias).

Salud y República