19 febrero 2014

El dedo pocho de Aguirre: Granados, otro que tal baila.

El hecho de que se haya descubierto que Francisco Granados tenía una cuenta en Suiza hasta hace unos meses (según la Administración suiza) de 1,5 millones de euros, es el último episodio de la pepería. Y un caso más de un personaje elegido, ascendido y cesado por mor del dedo de la lideresa madrileña.

Las huellas que ha dejado la lideresa por donde ha pasado dicen mucho de su quehacer político. En este caso hablo de sus protegidos, de sus hijos políticos, de sus abrazafarolas, sus pelotaris, sus hooligans de calidad.

Y es que si ella acusa al dedo divino de Rajoy de decidir las cosas –por ejemplo en el caso del candidato pepero de Andalucía-- y se va haciendo la demócrata castiza, cuando simplemente es una política barriobajera y de espíritu digital (o sea de los que nombran a dedo), cuyo dedo ha dejado marcado a los que ha señalado, y marcados para mal, y a las pruebas me remito.

Aguirre y Granados

Porque Espe Aguirre ha señalado mucho, demasiado con el dedo, aunque ahora reproche ese comportamiento al Presidente del gobierno, aunque hable de que las bases deben ser consultadas –¿cuando lo han sido en Madrid?—, ella es así. Suele defender lo contrario de lo que hace y dice lo que la gente quiere oír. Una populista de primera. Recordemos cuando con toda la cara dura del mundo dijo en la Asamblea que ella había descubierto la trama Gürtel.

Ejemplos de gente elegida, señalada, defendida, ascendida y ensalzada con el dedo de Aguirre y que han terminado mal son, entre otros: López Viejo (actor principal de la Gürtel en Madrid), Ignacio González (el señorito del ático, que está siendo investigado por blanqueo de dinero), Lamela, Güemes o Lasquetty (que están pagando defender la sanidad privada, acción impuesta por la lideresa), el joven Carromero (quién se cargó conduciendo a dos líderes cubanos de la oposición) y también Francisco Granados, autor del último episodio de corrupción del PP. Todos ellos han sido marcados por el dedo atrofiado de la lideresa.

Granados fue un niño bonito de Aguirre, un hombre de su confianza hasta que le ganó la guerra Ignacio González. Pues este niño mimado, nació políticamente como Alcalde de Valdemoro, donde hoy los vecinos dicen que es el rey del lugar o el alcalde en la sombra, a pesar de que desde 2003 dejó la política local. Y otro suceso importante, presidir la comisión del Tamayazo con resultados favorables a su jefa Aguirre, le llevó a ser el número dos del PP de Madrid. Además de ejercer como político parece que tiene múltiples negocios en Valdemoro: bares, restaurantes, terrenos y un macrogimnasio.

Bien, pues este hombre que ha sido, entre otros cargos, alcalde, diputado regional, secretario general del PP madrileño y senador, ha tenido hasta fechas recientes una cuenta en Suiza de 1,5 millones de euros. Una cuenta que no ha figurado en sus declaraciones de Hacienda, una cuenta que no ha sido reflejada en la declaración que se hace en las instituciones (Ayuntamiento, C.A.M. o Senado). Por lo que, sin saber de dónde ha podido obtener este individuo esa cantidad, lo que si conocemos es que lo ha escondido, lo que hace pensar que hay algo oscuro. Por el hecho de no haber reflejado esta cuenta en sus declaraciones de Hacienda, aunque el delito pudiera haber prescrito, tendría que haber dimitido ya.

Es curioso ver cómo el PP, al tratarse de uno de los suyos, calla y no critica el hecho. Todos podemos pensar qué diría este gobierno y este partido si el interfecto fuera de un partido de la oposición. Ni tan siquiera le han abierto expediente. Lo que quiere decir que lo deben encontrar normal. Habría que preguntarse: ¿cuántos peperos de pro no tienen o han tenido una cuenta en Suiza? La respuesta está en los bancos helvéticos.

Salud y República