03 noviembre 2017

Un fiscal reprobado y una jueza condecorada azuzan el fuego contra Cataluña

Tenía intención de escribir algo al margen de Cataluña, pero las decisiones judiciales que tomó ayer la jueza Lamela –me refiero a la prisión provisional del gobierno catalán-- , instigada por el Fiscal General me hacen imprescindible que vuelva al Procès y comente algunas consideraciones que me parecen de primer orden.

Parecía que con la convocatoria de elecciones catalanas, se había calmado un poco la situación hasta que de nuevo, otra decisión errónea –probablemente calculado, no creo que el PP y sus adláteres judiciales sean tan estúpidos— ha hecho saltar la aparente tranquilidad por los aires y ha convulsionado de nuevo a la sociedad catalana.

Hablo naturalmente de la prisión preventiva que la jueza Lamela ha dictado contra ocho de los miembros del último gobierno catalán, ante la acusación de rebelión y sedición –ambas figuras discutidas por miembros importantes de la Judicatura-- y  que ha promulgado el Fiscal General Maza.

El Fiscal General del Estado que fue reprobado por el parlamento y que sigue al servicio de su amo, Mariano Rajoy, ha insistido en su actuación vengativa, impropia y vergonzosa. Y el testigo de su acusación lo ha continuado con placer inusual la jueza Carmen Lamela, curiosamente condecorada por el gobierno Rajoy y que a sus dos galardones –al mérito de la Guardia Civil y al merito Policial--, está claro que quiere unir otra, que bien podría ser al mérito de la “Unidad Nacional” o bien al de “Manolo Escobar” o, por qué no al mérito de “A por ellos”..

El Fiscal General debería haber dimitido hace meses por los affaires que terminaron con su reprobación parlamentaria, pero ahí sigue haciendo de las suyas y siguiendo al capo Rajoy con mandatos políticos de dureza y exterminio contra el enemigo. Y la jueza Lamela, que pudiendo haber dado más tiempo para que se pudieran defender los imputados --sólo les ha dejado horas para leer su acusación, lo que ha provocado su indefensión--, sigue sin duda con deleite el guión pepero del “a-por-ellos” hasta la extenuación.

Error tras error hasta la humillación total. Y todo ello sin darse cuenta de que siguen creando más independentistas con sus actuaciones vengativas. Ahora ponen la excusa de que se ha privado de libertad a los ochos miembros del gobierno porque podrían seguir el ejemplo de Puigdemont e irse fuera de España. Que no nos engañen. ¿Acaso se daba algún motivo para que se condenara a los Jordi a prisión preventiva? ¿Iban a huir cuando tienen a sus familias aquí y son simplemente unas cabezas sustituibles de unas asociaciones civiles? ¿Acaso iban a hacer desaparecer pruebas? Fue simplemente otro afán de venganza y humillación con pretensión de que fuera tomado como una medida ejemplar para otros colectivos.

Yo, que no soy independentista, no puedo estar de acuerdo con que se decida –para más inri, sin ser juzgados, como si fueran peligrosos delincuentes— la encarcelación de un gobierno por haber facilitado votar a los ciudadanos y haber declarado una república que tenía las horas contadas.

La operación obedece a un plan establecido de antemano. Todo está escrito y bien escrito, el triángulo Gobierno Rajoy, Fiscal General y Judicatura actúa siguiendo ese plan. No hay nada más que ver las prisas que se han dado, algo inédito en nuestra lentísima justicia, basta ver otros casos.

Que nadie se llame a engaños si esto termina como el rosario de la aurora. Cuando al fuego se echa, constantemente gasolina, el final es predecible. Hoy que se debería estar pensando en que hay unas elecciones cuyos resultados todo el mundo dice que apenas cambiaran, se tendría que estar pensando en el diálogo de verdad, salvo que queramos que después de todas estas barrabasadas y alguna mas que caiga, el dia 22 de diciembre, empecemos a vivir de nuevo el día de la marmota.

Evocando a Martin Niemöller y dedicado a mis amigos socialistas:

Cuando los peperos vinieron a por los desahuciados:
guardé silencio, porque yo tenía casa
Cuando dejaron de subvencionar a los dependientes:
me callé, porque yo no lo era
Cuando nos robaron el dinero para dárselo a los bancos:
me hice el tonto, porque no tocaron mis cuentas
Cuando quitaron subvenciones a los parados:
no protesté, tenía empleo
Cuando dejaron casi congeladas las pensiones:
no dije ni pío, todavía no me tocaba
Cuando injuriaron e insultaron a los rojos y comunistas:
opté por el silencio, yo era socialista
Cuando atacaron a los independentistas:
no hice ni caso, yo no lo soy
Cuando finalmente vinieron a por mí:
no quedaba nadie que pudiera protestar

Salud y República

2 comentarios:

Genín dijo...

Pero es que yo no entiendo nada, al que infrinja la ley que se joda y aguante su vela, y yo sin saber un carajo de leyes está mas claro que el agua que toda esa gente han estado chuleando sin medida ni vergüenza alguna, pues si se les encuentra culpables que paguen, como está mandado ¿O es que por ser independentistas son especiales y el resto fascistas como califican a todos los que no piensan como
ellos? Se han pasado 40 pueblos, Simplemente eso, que se cumpla la ley o mañana si a estos les sale gratis, Murcia también se independiza, y luego mi tierra Asturias y los vascos y maricón el ultimo, todos jugando a la independencia y el país a la ruina, el que la haga que la pague, Rajoy el primero, con toda su corte de mangantes, a ser posible...
Salud

rodolfo dijo...

hay ideologías que son como lentes de gafas mal graduadas:Te hacen ver deformado todo