02 junio 2016

El cardenal Cañizares sigue inmerso en el Nacional-Catolicismo

Desgraciadamente, todavía hay miembros eclesiásticos de alto nivel capaces de resucitar el Nacional-Catolicismo franquista y pretender seguir viviendo en un Estado confesional católico.

Alguno, afortunadamente, se retiró (hablo del ínclito Rouco, que hoy vive jubilado en un “pequeño ático” de un valor aproximado de tres millones de euros) pero todavía quedan discípulos suyos capaces de seguir su doctrina anticuada, totalitaria e interesada.

Y es que Cañizares, desde su trono en Valencia sigue erre que erre tratando de convertirse en un esperpento decimonónico capaz de sorprender a tirios y troyanos.

Sus ansias de poder y su conexión con la ultraderecha le han dejado fuera de órbita y lo demuestra con sus constantes salidas de tono, sus diatribas extemporáneas y sus constantes ataques a las leyes y normas de un Estado democrático.

Pretende hacer de su verdad: la Verdad. Éste podría ser su lema. Y en aras de su derrotismo extremo es capaz de mentir, insultar o denigrar, a la vez que hace uso de un barroquismo lujoso propio de un príncipe renacentista. Sus actuaciones, en vez de perseguir la reconciliación, le llevan a ser un propagador de intrigas, cual descendiente cualificado de los Borgia.


Y entre sus últimas declaraciones podemos citar:
·        "La ideología de igualdad de género es la más insidiosa y destructora de la humanidad de toda la historia” "Con la ideología de género se ha querido destruir a la familia como en la URSS marxista"
  • En una carta, recientemente enviada a Ximo Puig y a Mónica Oltra, les dice “ustedes me recuerdan a Franco (más que nunca el refrán: “Se cree el ladrón que todos son de su condición”, tiene valor aquí).
  • “El imperio gay y la ideología de género” tienen amenazada de muerte a la familia cristiana”
  • “Hay que desobedecer las leyes inspiradas en la ideología de género”
  • “¿Esta invasión de emigrantes y de refugiados es todo trigo limpio? ¿Dónde quedará Europa dentro de unos años?”
Simples ejemplos, sin querer ir más lejos en el tiempo, que el susodicho obispo tiene un largo recorrido genuino nacional-católico.

Miren ustedes, que dentro de su Iglesia, este obispo inquisidor, proteste, allá él y su Iglesia, pero que lo haga contra el Estado, que le mantiene y le da de comer, con declaraciones antisistema, es para echarle de comer aparte.

Naturalmente, el PP defiende a este obispo, contando entre sus apoyos con la presidenta pepera valenciana y con el ministro opusdeista Fernández Díaz, que estaría encantado si pudiera salir bajo palio en las procesiones.

Está claro que se pasa por el arco del triunfo las manifestaciones del Papa Francisco, al que contradice sin inmutarse. Es difícil de entender cómo el pontífice no le ha cesado y enviado a un monasterio en Transilvania. La Iglesia católica española recibe del Estado Español, por todos los conceptos, unos 11.000 millones de euros, pero parece que no es suficiente para esta caterva de indocumentados como el tal Cañizares y sus seguidores.

En fin, en vez de vivir en un Estado Laico, vuelve otro Torquemada. Afortunadamente los tiempos no le permiten encender la pira, si no, más de uno nos tendríamos que dar por quemados.

Salud y República

1 comentario:

Miguel Iñiguez dijo...

Parece ser, y no es nada nuevo, de que la sacrosanta institución ha estado provista de no se sabe, el espectro político, que va desde lo más rancio y ultra católico a las más benévolas corrientes izquierdista-cristiana, como podría ser teologías de la liberación en su fundador Gustavo Gutierrez, allá por los años 60. Por supuesto cada uno tiene dónde elegir. Lo que es evidente es que ellos siempre han tenido la sartén por el mango. Han podido encontrar la clave de su catecumenado. Cambian sus leyes de magisterio a su antojo en aras ha enclavar bien el mensaje del resucitado. Yo, tengo esperanza, claro que la tengo. Pero de la que emana de una sociedad más civil y cabal. Si se quiere hasta diría de una ética y que aún así no es del todo bienvenida. Se la mira con el rabillo del ojo. Se podría decir que todos nacimos en un seminario. Lo que es inaceptable es que ese cristo que infundieron distintas épocas y tiempos nada tenga que servir frente a tanta chulería y ostentación de poder para hacer suya su ley. Ley de perversos e involucionistas.

Gracias por el artículo, Rafa.

Miguel Iñiguez