10 diciembre 2012

¡¡Por última vez!!


Pasado mañana miércoles a las 19:30 se presentará el libro de José Rodríguez Dorrego: ¡¡Por última vez!!, en el Centro Cultural García Lorca.

José Rodríguez Dorrego (Pepe) es un vecino de Rivas Vaciamadrid, tiene 87 años y ha escrito su autobiografía. Una historia de nuestra historia, de los años 30 y 40 del siglo pasado. Primero un niño que se encuentra con la República, luego un adolescente que se ve obligado a vivir una guerra, y por último un joven que tuvo que sufrir una penosa posguerra.

Pepe ha narrado, desde la tercera persona, su vida y la de los suyos, en un escenario bañado por circunstancias adversas, donde la guerra y la posguerra marcan los años de su primera juventud.

Se trata de una historia amena y emotiva, parecida a la que la mayoría de los madrileños hemos escuchado a nuestros padres o abuelos. Una historia que Pepe ha querido dejar escrita porque es una parte fundamental de su vida y porque ella le ha marcado para siempre.

Todo ello con un fondo de pobreza, de escasez, de injusticia, de miseria bañada por la bárbara rebelión y que terminó con una victoria que nunca fue paz. Pepe pertenece a los vencidos, a los que vieron cómo los militares profesionales rebeldes ayudados por Italia y Alemania pudieron imponerse por las armas y nos condujeron a una dictadura de cerca de cuarenta años.

Su familia, su trabajo, sus amigos, su barrio, todo contado con detalle, con esa memoria prodigiosa que Pepe tiene a sus 87 años. Y como fondo esa España en blanco y negro, donde a cada minuto se sabía quien había ganado y quien perdido esa miserable guerra.

Pepe, vio truncada su vida, vio cómo tuvo que dejar de estudiar, cómo debió contribuir, en plena guerra, a ayudar al sustento de su familia. Y luego a trabajar, con trece años y en condiciones difíciles. Hoy, en Rivas, ha encontrado su pueblo, se encuentra feliz, con una salud que le da algún susto que otro, pero que le ha permitido escribir este libro, parte de su historia, de la historia de todos nosotros.

Aquí lleva muchos años, a los 71 se sacó el graduado escolar. Pero siempre le ha gustado leer, de todo, sobre todo historia, y en ese afán autodidacta ha conseguido lo que perseguía: escribir su libro. En éste, su pueblo, se ha mostrado activo y solidario. Entre otras actividades ha visitado. junto a un grupo de mayores, los colegios para enseñar, cómo eran los juegos en su tiempo, para contar cuentos antiguos, para tratar de preservar ese acerbo cultural tradicional.

Su libro es una lectura muy recomendable para conocer cómo vivió una familia prototipo de muchas otras, durante un tiempo de tristeza, escrito por un hombre que pertenece a una generación a la que tanto debemos. Sufrió, vivió como pudo, y a pesar de lo que digan en la historia venció. Porque no se mide esta cuestión por las armas, sino por la razón, y Pepe estuvo siempre del lado de la razón, aunque ello le costara más de un disgusto y muchas penalidades.

A pesar de estos gobernantes que nos quieren borrar nuestra Memoria Histórica, que insensiblemente la niegan, este libro también constituye un grito más, una constatación de lo que pasó, de esa parte tenebrosa de nuestra historia, y contribuye a que la Verdad, la Justicia y la Reparación se abran paso.

Pepe y toda esa generación merece un homenaje. El miércoles es el día que se lo podemos agradecer. Allí presentará su libro y a continuación el grupo teatral Quo Teatro representará la obra La memoria en el laberinto (homenaje a Miguel Hernández).

Me pidió que presentara su libro y ahí estaré, en ese día que ha de ser de agradecimiento y de reconocimiento a tantos Pepes que han sido capaces de sobrevivir y de contarnos todo lo que sufrieron, y que están dispuestos a escribir su historia para que se conozca y no vuelva a pasar, para que aquellos gritos que daban unos soldados que volvían del frente: “¡¡Por última vez!!” se cumplan.


Un pueblo que desee mantener su identidad, ha de perpetuar su memoria

Salud y República

3 comentarios:

Genín dijo...

Tomo nota, este tema me interesa mucho...
Salud

Neogéminis dijo...

Meritorio es además, que lo escriba alguien de tan avanzada edad que vivió semejante trozo de historia en carne propia.
Un abrazo

mariajesusparadela dijo...

En gallego tenemos una forma de decir "última". Cuando decimos " derradeira" es que no hay ninguna posibilidad de otra (el último alient, antes de morir, es el derradeira ya que no se vuelve a respirar) paro en castellano se le llama última a muchas penúltimas...
Ojalá algunas cosas sucediesen por última vez.