07 agosto 2018

Sr. Casado, ¿dónde están sus papeles?


Claro que es fácil pedir los papeles que no tienen a los migrantes. Muy fácil, porque no los tienen. No tuvieron tiempo de pedirlos. El hambre y las guerras les empujaron.

Qué bonito es cerrar las puertas, hablar de millones de inmigrantes, cuando en los últimos ocho años no han pasado de 120.000. Y qué bonito es, días después, ir a darles la mano a los mismos a los que quiere prohibir la entrada.

Tan bonito como no presentar los papeles (el ordenador) que le ha pedido la jueza con los trabajos del máster puesto en cuestión. Los papeles de los inmigrantes son necesarios, los del Sr. Casado son una cuestión menor, de importancia mínima. ¿Dónde están sus papeles Sr. Casado? ¿De qué huye usted? Ya se sabe, los peperos siempre piensan que están por encima de la ley.

Una jueza, por cierto, que fue asesora del ministro pepero de justicia, Rafael Catalá, en su momento –difícil acusarla de progresista-- que ha encontrado indicios de delito y que ha pasado el caso al Tribunal Supremo para que lo estudie y pida un suplicatorio al Congreso.

Y es que además de ser un ultraderechista redomado –sobre todo en temas como Cataluña o la Inmigración--, ha intentado defender un master, que a la misma jueza le parece regalado, mintiendo como un bellaco. Aquí se puede confirmar.

Veremos que dice el Supremo, cuyos componentes ya sabemos que los nombre el CGPJ (miembros nombrados por los partidos políticos). Pero ya está manchado. Una jueza conservadora, para más inri, le ha destapado el pastel. Su máster es un regalito más hecho al PP, como el de Cifuentes.

Es increíble pero cierto. Un líder amenazado desde hace ya dos meses por la Justicia, ha sido nombrado capo del Partido Popular, a sabiendas del riesgo que corría. Ahora veremos como termina. Para empezar, decir que su objetivo es regenerar su partido, cuando tiene una mochila tan dudosa, es algo desconcertante, aunque propio de los peperos. Capaces de rizar el rizo en aspectos de corrupción y defender lo indefendible hasta el límite, para luego hacerse los suecos. ¿Es ésta la regeneración esperada? Un discurso rancio y viejo.

Miren ustedes, yo después de ver y escuchar a los actores importantes, me atrevo a pensar que la jueza tiene toda la razón del mundo. Y es que me ha comportado una gran satisfacción ver cómo mamporrerillos peperos de tres al cuarto, como Marhuenda o Inda, trataban de defender a Casado, descompuestos y con argumentos tan falaces como los que asevera García Egea, el nuevo secretario general, o el mismo Casado. Nerviosos, echando la culpa a la jueza o diciendo que los casos de las otras tres imputadas, de similar factura al caso Casado, son distintos.

Fíjense si están nerviosos y cagados –perdonen la expresión— que ya empiezan a hablar de que el caso ha prescrito. Lo que significa que van a basar su defensa en esa cuestión y no en la inocencia de Casado.

Y para completar el repertorio, resulta que ahora dicen que la ética no la marcan ni los políticos ni los periodistas, sino la ley. ¡Qué diría Aristóteles! No saben lo que es la ética y, ante problemas graves, confunden, a sabiendas, responsabilidad política con responsabilidad judicial.

Eso sí, ya sabemos una cosa. El propio Casado lo ha dicho, temiendo lo peor. En caso de ser imputado no dimitirá. Esos son sus poderes y sus tragaderas. Habría que recordarle que decía en otros casos, como en el de Rita Barberá, que sin ser imputada, aconsejó su dimisión por cuestiones políticas. En fin, nada nuevo bajo el sol. El PP y su embudo particular para medir sus culpas. Veremos cuánto resiste. De momento la Sra. Santamaría no ha querido defender a Casado, y me da la impresión que está viviendo momentos de éxtasis, a la espera de la caída de su enemigo.

Salud y República

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