20 mayo 2016

Varapalo al gobierno, que sigue fabricando independentistas

El gobierno del Partido Popular, por medio de la delegada del gobierno en Madrid (recordemos que Concepción Dancausa no es sino la prolongación del ministerio del Interior –Jorge Fernández Díaz-- en la comunidad madrileña) había prohibido la entrada de las banderas esteladas en el partido final de la Copa del Rey.

Y se armó, con razón, la remolina. Yo no sé si lo han hecho para tapar los continuos casos de corrupción del PP, o para demostrar, próximos a unas elecciones, que son más “españoles” que nadie, o simplemente por ese afán que tienen de prohibir por prohibir, tan corriente y tan contradictorio en quienes dicen defender ideas liberales.

Lo que está claro es que era un error. Pues pretendían, tomando esta medida política, conseguir que aflorase ese españolismo falso, al calor de esta prohibición. Y justo han conseguido lo contrario. Hasta peperos de pro, como es el caso de García Albiol, estabán en desacuerdo con la medida. Por cierto, Ciudadanos ha demostrado, una vez más que es más papista que el papa y Albert Rivera era favorable a la prohibición.
El recurso que el Barcelona y un particular han interpuesto en los juzgados de Madrid ha tenido éxito y ahora será difícil distinguir a los espectadores del Vicente Calderón, porque estarán cubiertos por innumerables banderas independentistas.

Los juzgados de Madrid han dado la razón a ese recurso, vapuleando al gobierno del PP y al fiscal que –como siempre ocurre, por algo lo nombra el gobierno— lo apoyaba.

Y es que al PP le cuesta mucho esconder esos actos autoritarios, propios de dictaduras, por los cuales, quien no piensa como ellos es un enemigo a batir, incluso con medidas o leyes injustas, cuando no ilegales, aunque se trate de conculcar derechos tan fundamentales como la libertad de expresión –véase también la ley mordaza.

Tienen todavía la concepción (Dancausa) del “palo y tente tieso” y trabajan a favor del enemigo. Con esta actuación han vuelto a darle al rodillo de fabricar independentistas, justo lo que vienen haciendo en los últimos años y justo lo contrario de lo que piensan que deberían hacer.

Es verdad que esta política anticatalanista les puede dar votos en el resto del Estado, pero cada vez cuela menos, mientras que en Cataluña, de seguir así, terminarán en ser un partido testimonial y conseguirán que el independentismo sea mayoritario.

Pero, independientemente de a quién beneficiaba, el meollo de la cuestión es que esta medida vulneraba la libertad de expresión. Era una medida de tipo político, aunque lo nieguen. La ley no dice que esta bandera esté prohibida o sea ilegal, simplemente dice que no se pueden mostrar símbolos que inciten a la violencia o a actos terroristas. La estelada, que yo sepa, --y así también lo piensa la Justicia-- nunca se ha distinguido por ser una bandera violenta. Su constante representación en manifestaciones ha sido siempre a favor de reivindicaciones independentistas pacíficas, al margen de que se esté de acuerdo con ese postulado.

Y aunque judicialmente se puede dar por cerrado el caso, el daño ya está hecho. Un daño que el gobierno debería pagar con la dimisión, como mínimo, de la delegada en la C.A.M. (aunque quien debería dimitir es quien está detrás de esta medida, el ínclito ministro Fernández Díaz) y un daño al Estado, al que este partido, de forma consciente, ha tratado de imponer sus intereses electoralistas sin importarles haber convulsionado una crisis que parecía estancada.

Salud y República

2 comentarios:

Genín dijo...

El PP y a su cabeza Rajoy es la mayor fabrica de independentistas ( O egoístas???) equivocados del mundo mundial, alguien les debería decir que la solución está en liquidar a Rajoy y los suyos en las urnas, no independizándose, la unión hace la fuerza, es tan difícil de entender??? eso si, a cada quien lo suyo y todos p,alante!!!
Y lo de la prohibición del trapo ese es una exhibición supina de estupidez...
Salud

Pilar V dijo...

Totalmente de acuerdo en el cese de la Delegada del Gobierno, ahora sería el momento en que la hinchada catalana mantuviese un respetuoso silencio ante el himno, pero claro, eso no toca. Y en pocos lugares leeré que sea una fábrica de españolistas, que lo es.
Un saludo