14 noviembre 2013

Con papel de fumar: Rodrigo Rato

Cualquiera diría que Rato no ha sido ministro de Economía, vicepresidente del gobierno, presidente del FMI, presidente de CajaMadrid y asesor preferente del Sr. Botín. Hace dos días, en su comparecencia en el Parlament de Catalunya, en la Comisión de investigación, o no sabía nada o era un mandao del Banco de España. Al fin y al cabo él se limitaba a cobrar un par de milloncejos al año.

Ya está bien. alguien tiene que poner coto a estos desalmados. Ya está bien de tomarnos el pelo. ¿Como es posible que estos sinvergüenzas que han contribuido a que este país esté hoy camino de la miseria, sin embargo, no se consideren responsables de nada? ¿Hasta dónde vamos a llegar?

rato caricatura kikelin

El hecho de encarcelar a Blesa lleva a imputar a un juez, por atrevido. Para imputar y enviar a la cárcel al presidente de la CAM, se han tardado cinco años, y ya ha salido, cuando han sido muchos los que se han forrado y han hundido este país. Y Rato, ya lo ven, saltando de parlamento en parlamento, soltando charlas sin aceptar ninguna responsabilidad. Lo raro es que no cobre por sus apariciones.

Lo grave es que encima extraña –acabo de escuchar críticas sobre algunas intervenciones-- que ciertos parlamentarios le apretaran las tuercas y le llegaran a lanzar epítetos merecidos. Aquí nos la cogemos con papel de fumar. Porque resulta que a un tipo que ha conseguido poner la guinda al hundimiento de Bankia, comenzado por su amigo Blesa, que mintió diciendo que había beneficios cuando había cuantiosas pérdidas, que decidió la salida a bolsa de Bankia , lleno de alegría, cuando eso llevó a los accionistas a la ruina, pues resulta que ahora no se le puede llamar gánster o sacarse un zapato como signo de desaprobación y repulsa. O, nominarle carroñero.

Pues bien, las críticas lanzadas por la oposición en el Parlament han hecho clamar al cielo a estos peperos y sus acólitos y monaguillos de los medios de comunicación. Las intervenciones de los grupos de ERC, de ICV y de la CUP han sido criticadas por decir que se ha insultado a Rato. Porque se le ha amenazado con una sandalia o se le ha llamado cosas lindas, como sinvergüenza, carroñero o gánster.

Pero yo me pregunto, ¿cómo pueden ofenderse los peperos y sus adláteres que han criticado, sobre todo a David Fernández de la CUP? Porque qué habría que llamar a quien:

  • da dinero a los bancos quitándoselo a los ciudadanos.
  • para ganar elecciones presenta un programa que luego, a sabiendas, incumple casi en su totalidad.
  • tiene una red de financiación ilegal para sustentar su partido y le permite presentarse con ventaja a las elecciones.
  • ha cobrado, además de su sueldo, sobres en dinero negro.
  • hace que la hipotética recuperación del país recaiga sobre los más débiles mientras se enriquecen los que más tienen.
  • cobardemente echan todas las culpas a su extesorero, como si ellos no le conocieran
  • se están cargando a marchas forzadas el Estado del Bienestar
  • han realizado una reforma laboral que deja en precariedad al 90% de los trabajadores, quita derechos que han costado décadas obtener y permite despedir a precios irrisorios.
  • ofende a los parados diciendo: “que se jodan” o asegurando que trabajan sin cotizar, o que simplemente son unos vagos
  • mantiene en sus puestos a gente arrogante, vanidosa, provocadora e ineficaz como Wert, Montoro o Botella.
  • permite, pudiéndolo evitar, que se desahucien, diariamente a decenas de familias.
  • mantiene a más de doscientos cargos públicos imputados en sus puestos

Y podría seguir. Espero que como ejemplo sea ilustrativo. Pues bien, a todos estos peperos farsantes, desvergonzados y trileros les ofende –no sólo a ellos, también a la mayoría de los medios de comunicación— que un diputado catalán del CUP se saque una sandalia y llame gánster a Rodrigo Rato. Como si este acto hubiera supuesto un agravio y no una verdad como un templo.

Y es que, ellos pueden hacer escraches –hace unos días alcaldes malagueños acosaron a Susana Díaz— mientras que critican los que con razón organizan los ciudadanos. Esta gente vive instalada en la ley del embudo, en otra realidad y hay que hacerles bajar de la luna, porque cuando se trata de los demás, ellos son implacables, pero si la crítica o el acto va contra ellos o alguno de los suyos –como Rato--, entonces se  la cogen con papel de fumar. Ya saben aquello de: ver la paja en el ojo ajeno y no la viga en el suyo.

No sé por qué se ha impuesto la moda de que ellos pueden decir –eufemismos-- y hacer lo que quieran, mientras que los demás deben ser políticamente correctos. Ya lo dijo el añorado Labordeta: A la mierda…

Salud y República