Resulta que Rafael Amargo ha sido contratado para producir un acto. Se ve que este buen hombre, bailarín y coreógrafo de gran nivel, no ha dado la talla como productor. En este espectáculo, dentro del carnaval, no se le ocurre nada más que contratar, entre

Qué tendrá este mundo del corazón que es capaz de abducir a las personas que parecen normales. Desde luego dar cancha a gente tan mediocre y pintoresca, como la citada Belen, bien merece la repulsa de los tinerfeños que ven que su carnaval pierde autenticidad y daña la imagen de la fiesta.
Por cierto que el concejal de Fiestas dice que no quiere pagar a Rafael Amargo. ¡Qué morro! que forma de intentar salvar su culo. Pero, quien le contrató. ¿Fue él propio bailarín quien se autocontrató? La solución sería que Amargo no cobrara por mal gusto y que el concejal dimitiera ya. Claro que esto último es más difícil.
Salud y República
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