Hoy seguramente tocaría hablar de la remodelación del gobierno, de lo nuevos ministros, de las resoluciones aprobadas en el debate del Estado de la Nación. Sin embargo, por muy importante que parezcan todas esas noticias políticas, voy a hablar de lo que casi no se habla. De lo que se olvida. De lo invisible. De lo que parece no importar un bledo. De los accidentes de trabajo.

Ayer, murieron cinco personas en accidentes laborales y entre los heridos hay una más que está en peligro de muerte. Pero esto que puede parecer dos accidentes desgraciados y ocasionales, no deja de ser el pan nuestro de cada día, eso sí, con la pasividad, si no el beneplácito o al menos la conformidad de las fuerzas sociales. Nadie hace lo suficientes. Desde luego, las empresas casi nada, los sindicatos se limitan a denunciarlo y poco más, y el gobierno elabora las estadísticas (aunque las esconda) y saca alguna ley que sirve para poco. A la oposición de la derecha no le interesa el tema y la única que parece interesarle, Izquierda Unida (al menos por las denuncias que hace) tampoco lo rechaza con la contundencia que debiera, ni convoca acciones contra esta lacra, al igual que ocurre con los sindicatos.
Hay tres puntos negros de esta sociedad del primer mundo, a la que dicen que pertenecemos, de los que cuesta salir y en los que sin duda se puede y se debe intervenir. Los accidentes de tráfico, la violencia casera y los accidentes laborales. De los primeros podemos decir que, a pesar de ser un lastre desgraciado que arrastramos y que origina tres mil muertos al años, se han tomado medidas al respecto (el carné por puntos) y se siguen tomando (la educación vial dentro de la asignatura de Educación para la Ciudadanía y la financiación para que los jóvenes puedan sacar el carné a cambio de una formación). De la violencia de género se puede decir que aunque no ha disminuido se ha elaborado una ley al respecto y se sigue trabajando por su minimización. En ambos casos, la sensibilización es máxima, los medios de comunicación colaboran como altavoces de los peligros que tienen e informan y crean opinión con el fin de evitarlos.
Pero, que pasa con los accidentes laborales, ¿qué se ha hecho? ¿quién se ocupa seriamente de ellos? ¿qué medidas se han tomado? ¿cuántos empresarios incumplidores de las normas han sido castigados? ¿dónde están las listas de las empresas que tienen más accidentes de trabajo? Recuerdo un caso, hace unos cinco años; desde el comité de empresa de una multinacional italiana,

llamamos al inspector por haber ciertos cables eléctricos sueltos que podían provocar un accidente. La contestación del inspector fue clara y rotunda:
“Miren Vds. déjenlo, si lo denunciamos lo más que va a pasar es que van a obligar a la empresa a arreglarlo, cuando pueda, y cómo mucho le pondrán una multa de 150€. Olvídense y traten de que lo arreglen, por las buenas”, esto después de estar más de un año dando la matraca para que lo hicieran. Es verdad que no pasó nada, pero se corrió un riesgo cierto durante dieciocho meses. ¿Qué habría ocurrido si llega a pasar lo peor? Nada, o casi nada. Una indemnización a la familia y
gajes del oficio. Por lo que sé, hoy, las cosas no han cambiado mucho.
Los accidentes de trabajo matan tres trabajadores todos los días (mil al año, tantos como los que se ha llevado el terrorismo en toda su historia), causan 10.000 heridos de consideración, a muchos de los cuales deja secuelas irreversibles de importancia. Y resulta que pasan casi desapercibidos. Hoy ni tan siquiera El País le ha dedicado un editorial. La radio y la tele hablan pues no deja de ser una noticia morbosa pero y mañana…
No sé cómo, pero deberíamos hacer mucho más visibles esta lacra que se toma como si fuera un precio a pagar en esta sociedad “súper-desarrollada” donde la vida de un trabajador sólo es una pieza de la cadena, sin más.
¿No es posible hacer leyes que hagan que todos los accidentes se investiguen y que paguen los responsables? ¿No se ha corregido el Código Penal para hacer que los conductores y los agresores (en el caso de la violencia de género) tengan castigos mayores? ¿Es que hemos de seguir soportando tres muertos diarios sin que casi nadie levante la voz y diga basta?

¿Por qué no hacer que los inspectores de seguridad e higiene sean más y tengan mayores competencias para sancionar? ¿Por qué los sindicatos no convocan ninguna medida de presión para evitar que chuleen a los trabajadores? ¿Acaso no es la vida lo más importante que tiene un trabajador?
Estamos
veinticinco puntos por encima de la media europea en la siniestralidad laboral. Cuando en Francia, Alemania o Italia ocurren accidentes como el de ayer en Carboneras, los sindicatos salen a la calle, como mínimo se convoca una huelga sectorial, se investiga el caso y se hace pagar al culpable.
En fin, no sé que decir más. Yo desde luego no me voy a callar. Este tema que para mí ha sido siempre prioritario, lo será, si cabe más, hasta que se haga lo suficiente. Haré lo poco que puedo hacer para denunciar esta situación, mientras se mantenga esta política de inanición que nos lleva a mil muertos al año (eso sí, menos importantes).
Salud y República