Debido a que me encuentro fuera de mi sitio habitual y no cuento con Internet había preparado esta entrada el domingo 1 de abril para insertarla el 3 de abril por la mañana. Hoy, lunes 19.00 horas, ya han ocurrido dos cuestiones de gran importancia. Primero la dimisión de Manuel Conte presidente de la CMNV y segundo, la retirada de E.ON de la OPA de Endesa (tampoco ha sido gratis, se ha llevado varios activos a cambio). Visto lo ocurrido he estado a punto de no sacar la entrada, sin embargo, me parece la prueba más palpable de lo que decía al principio de la misma, se ha convertido en una noticia de las más largas e intensas que se han producido últimamente y desde luego que más vuelcos ha dado. Sí, no; sí, no; E.ON, Enel; PSOE, PP; Italia, Alemania; Acciona, Caja Madrid.
Aunque no quieras, ni tengas el mínimo interés, ni tus conocimientos de economía sean suficientes, ¿quién no se ve inmerso en una OPA informativa tal que te envuelve y te hace partícipe de un folletín cuyo protagonista es una empresa eléctrica que se ve amenazada mediante una OPA que la dirigen distintos agentes, con diferentes pujas de dinero e intereses políticos encontrados?
He de confesar que me cansa el tema y ya va para un año y medio que la susodicha OPA es primera página económica de cualquier medio informativo de este país. Sin embargo, he de reconocer que mi curiosidad me ha hecho plantearme algunas conclusiones que me son ajenas, extrañas y de moralidad difícilmente asumible.
La primera empresa interesada fue Gas Natural (de la que hoy en día nunca más se supo, a pesar de levantar la liebre), una empresa española que pujó por Endesa con el fin de crear una empresa grande de energía (he de decir que a mí tampoco me parecía al principio muy homogéneo lo del gas y la electricidad). Esta puja, apoyada por el gobierno Zapatero, desquició al Presidente de Endesa, Manuel Pizarro, y al Partido Popular que entendieron que era parte del pago a Cataluña del gobierno socialista. Lo que hizo que estos contraatacaran con otra OPA, en esta ocasión de la empresa eléctrica alemana E.ON. En este primer capítulo se aprecia la primera posible contradicción: Mientras que el gobierno socialista pretendía que la empresa quedara en manos españolas, los más españolistas, los del “se rompe Ejpaña” pretendieron y pretenden que se la lleven los alemanes ¿?, sólo por el mero hecho de contraatacar a Zapatero, y sus huestes, y a Cataluña. Ya saben, las excusas: el libre mercado y la globalización.
Pues bien, la cosa no queda ahí. Viendo que en el asunto había pasta gansa por medio, se introducen otros actores, Así Acciona (si me costaba entender la compatibilidad del gas y la electricidad, imagínense la entrada de una constructora) llega a comprar hasta el 21% de las acciones y se alía con una empresa italiana de energía Enel que consigue casí el 25% de Endesa. E.ON se ve amenazada y decide subir el valor de la OPA y comprar todas las acciones posibles a pequeños accionistas, por lo que lanza una campaña publicitaria para pagar a 40€ la acción (la cosa había empezado por los 20€ aproximadamente hace año y medio). No me atrevo a decir que es una operación inmoral, doblar el valor de una sociedad en menos de dos años, no vaya a ser que me llamen demagogo.
A todo esto, sólo faltaba Caja Madrid, (como sabemos en el ámbito de poder de la Espe) que pone a disposición de los alemanes, o sea del PP y en contra de Cataluña y Zapatero, el 10% que posee. Total otro mogollón. Al final ¿quién se llevará el gato al agua? Que más da. Italianos o alemanes o partición de la empresa en varias. Lo importante es que esta operación especulativa, además de hacerse quitar la careta a los políticos y descubrirlos, ha hecho ganar a unos cuantos millonarios más millones, a los pequeños accionistas un pellizco y ¿saben quién va a pagar esta revalorización de la empresa? Pues, como siempre el más débil: nosotros, los consumidores. Y si no al tiempo.
Salud y República
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